Nocturna majestad

En filigranas luminosas llueven
diamantes al palacio vegetal,
y enjoyadas las hojas se conmueven
en las manos de un oro en vendaval.

Y troncos como mármoles nudosos
son las columnas vivas de las frondas;
espesura esmeralda entre pasmosos
cantos de soledad sobre las ondas.

Cada flor tiene el púrpura marino
teñido en su fragancia humedecida;
zafiros deja el agua en el camino
y alguna voz de plata desprendida.

Beben los bosques zumos de metal,
y la noche de pronto en mil alhajas
se eleva como aérea catedral.
Todo queda en riquísimas mortajas.
 
En filigranas luminosas llueven
diamantes al palacio vegetal,
y enjoyadas las hojas se conmueven
en las manos de un oro en vendaval.

Y troncos como mármoles nudosos
son las columnas vivas de las frondas;
espesura esmeralda entre pasmosos
cantos de soledad sobre las ondas.

Cada flor tiene el púrpura marino
teñido en su fragancia humedecida;
zafiros deja el agua en el camino
y alguna voz de plata desprendida.

Beben los bosques zumos de metal,
y la noche de pronto en mil alhajas
se eleva como aérea catedral.
Todo queda en riquísimas mortajas.
Es cierto que la flora y la fauna son joyas del mundo natural.
Mucha fragancia, color y magia.

Saludos nuevamente
 
Es cierto que la flora y la fauna son joyas del mundo natural.
Mucha fragancia, color y magia.

Saludos nuevamente
Este es un viejo poema en el que quise representar a la noche como adornada de todas las piedras y metales preciosos. Fue una especie de juego poético en aquel momento. Gracias, Alde, por tu lectura y palabras.
Saludos.
 

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