La edad vive de cabello en cabello/…/sobre una cuerda tendida entre dos alas/
Jean Arp.- “Manchas en el vacío”
NOCTURNO SIN TI
¿Quién robó mis palabras
ocultas tras las sombras de los frascos de vitriolo?
Estaban preparadas para inundar los espacios
vacíos de mis noches
mis desmesuradas noches vacías
sin amantes a quien cantar mis poemas.
Hoy se erizan mis cabellos que se ofrecen como plumas
para escribir sobre tu ausente piel de leona adormecida
con la tinta madrugadora
extraída de las piedras solares de la alcoba.
Mi poesía, nunca existió mi poesía.
Alejada por las nieves rencorosas de la primavera marchita
se ocultó como una ramera en flor
tras las ondulantes algas vencidas
por la presencia de un alcatraz vengativo.
Tendido yo sobre la roca mortuoria
como un sarcófago aséptico
como un elixir caduco
vi trasmutar mi poesía en coroneles lascivos.
Fueron las gaviotas recién vueltas de sus nocturnas ausencias
quienes gritaron feroces a los jerarcas de séquitos brillantes
¡no robéis las joyas del adulterio!
¡no os llevéis los frutos de las auroras del pecado!
¡no cortéis los sutiles hilos que entretejen los sueños audaces!
Jinetes sobre hipocampos nunca seréis taumaturgos
Envainad de nuevo las melodías que nacen de las fosas olvidadas
y devolvedlas a vuestros extraños oboes
no son músicas para adolescentes todavía.
El murmullo de los campos de batalla me adormece
Acaricio tus brazos como a los frascos de vitriolo
tras los que busco, empedernido, mi poesía del ayer
de lejos me llega el rumor como de cuerpos que se aman.
Vuelvo a dormir el extraño sueño del vacío…
Jean Arp.- “Manchas en el vacío”
NOCTURNO SIN TI
¿Quién robó mis palabras
ocultas tras las sombras de los frascos de vitriolo?
Estaban preparadas para inundar los espacios
vacíos de mis noches
mis desmesuradas noches vacías
sin amantes a quien cantar mis poemas.
Hoy se erizan mis cabellos que se ofrecen como plumas
para escribir sobre tu ausente piel de leona adormecida
con la tinta madrugadora
extraída de las piedras solares de la alcoba.
Mi poesía, nunca existió mi poesía.
Alejada por las nieves rencorosas de la primavera marchita
se ocultó como una ramera en flor
tras las ondulantes algas vencidas
por la presencia de un alcatraz vengativo.
Tendido yo sobre la roca mortuoria
como un sarcófago aséptico
como un elixir caduco
vi trasmutar mi poesía en coroneles lascivos.
Fueron las gaviotas recién vueltas de sus nocturnas ausencias
quienes gritaron feroces a los jerarcas de séquitos brillantes
¡no robéis las joyas del adulterio!
¡no os llevéis los frutos de las auroras del pecado!
¡no cortéis los sutiles hilos que entretejen los sueños audaces!
Jinetes sobre hipocampos nunca seréis taumaturgos
Envainad de nuevo las melodías que nacen de las fosas olvidadas
y devolvedlas a vuestros extraños oboes
no son músicas para adolescentes todavía.
El murmullo de los campos de batalla me adormece
Acaricio tus brazos como a los frascos de vitriolo
tras los que busco, empedernido, mi poesía del ayer
de lejos me llega el rumor como de cuerpos que se aman.
Vuelvo a dormir el extraño sueño del vacío…