ludmila
Poeta veterano en el portal
En la inmensidad de la noche
cuando la luz de una pupila reflejada
se abstiene
de los besos y las sombras
recorro el camino de tus ojos;
La inestabilidad del viento
me aventaja en ademán
con tu sonrisa tan solemne
que la calidez de la soledad nocturna
se derrite con soberbia.
Le sonrío por su gesto
y se avecina tan doliente
que me hundo en tu regazo
y me duerme
su apostólica actitud
de penitente;
El mar es un manto
espeso y negro
que se refleja en la luz
de algún satélite.
La brisa es una sábana que envuelve
y tú y yo
tan dependientes
que nos dejamos
lacunar la desnudez creciente
por reciclar la sombra ardiente
y someter al amor
desde el fondo de su ser
hasta perderte.
cuando la luz de una pupila reflejada
se abstiene
de los besos y las sombras
recorro el camino de tus ojos;
La inestabilidad del viento
me aventaja en ademán
con tu sonrisa tan solemne
que la calidez de la soledad nocturna
se derrite con soberbia.
Le sonrío por su gesto
y se avecina tan doliente
que me hundo en tu regazo
y me duerme
su apostólica actitud
de penitente;
El mar es un manto
espeso y negro
que se refleja en la luz
de algún satélite.
La brisa es una sábana que envuelve
y tú y yo
tan dependientes
que nos dejamos
lacunar la desnudez creciente
por reciclar la sombra ardiente
y someter al amor
desde el fondo de su ser
hasta perderte.
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