Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En la
noche silenciosa
se oye la voz
triste del viento,
tus ojos humedecidos
consagran su
atención a la
plomiza faz del cielo y
la baranda de
la cama indolente
sostiene tu
bella cabeza.
Con desolación miras
hacia la ventana,
observas alelada
como resbalan las
gotas de lluvia
en los cristales y
me dices en la noche
del insomnio
lo que piensas,
como el roer salvaje
sobre la ribera
de un torrente
embravecido.
¿Piensas, quizá,
en este
momento en la
noche cuando
la luz de tu
mirada cálida
se posó en el frío
hielo de mis ojos?
Mañana estarás
en el calor
del verano
de otro amor y
yo con mi abandono
en el invierno viviré.
noche silenciosa
se oye la voz
triste del viento,
tus ojos humedecidos
consagran su
atención a la
plomiza faz del cielo y
la baranda de
la cama indolente
sostiene tu
bella cabeza.
Con desolación miras
hacia la ventana,
observas alelada
como resbalan las
gotas de lluvia
en los cristales y
me dices en la noche
del insomnio
lo que piensas,
como el roer salvaje
sobre la ribera
de un torrente
embravecido.
¿Piensas, quizá,
en este
momento en la
noche cuando
la luz de tu
mirada cálida
se posó en el frío
hielo de mis ojos?
Mañana estarás
en el calor
del verano
de otro amor y
yo con mi abandono
en el invierno viviré.
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