LuisQuiero
Poeta recién llegado
El príncipe de las tinieblas recorre las calles cuando oscurece, luego entra en las casas, intenta embrujar a las doncellas dormidas al fondo del pasillo, abre los cajones de la alacena, mira entre los cubiertos, en la cocina husmea las sucias ollas y cubos de fregar por si se hubiesen dejado alguna cosa de valor. Eso mismo hace el primo de César pero bien a la vista, por las mañanas.