Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la noche,
cuando solo me quedo
sin otra compañía
que la luz de los luceros,
yo, que no te he conocido,
de tu ausencia me duelo.
En la noche,
cuando espero
que lleguen tus palabras
en las alas del viento,
imagino tu presencia,
tu voz en el silencio.
En la noche,
cuando ciertamente siento
la falta que nos hace
el impulso de tu aliento,
me hiere la injusticia
que enseñorea nuestro tiempo.
En la noche
de luna y sentimiento,
busco la huella
que dejó tu pensamiento,
el grito joven
de un nuevo advenimiento.
En la noche,
larga noche de abatimiento
en que nos faltas José Antonio,
es patente el sufrimiento
de aquellos que pusimos
la fe en tu entendimiento.
cuando solo me quedo
sin otra compañía
que la luz de los luceros,
yo, que no te he conocido,
de tu ausencia me duelo.
En la noche,
cuando espero
que lleguen tus palabras
en las alas del viento,
imagino tu presencia,
tu voz en el silencio.
En la noche,
cuando ciertamente siento
la falta que nos hace
el impulso de tu aliento,
me hiere la injusticia
que enseñorea nuestro tiempo.
En la noche
de luna y sentimiento,
busco la huella
que dejó tu pensamiento,
el grito joven
de un nuevo advenimiento.
En la noche,
larga noche de abatimiento
en que nos faltas José Antonio,
es patente el sufrimiento
de aquellos que pusimos
la fe en tu entendimiento.