No entiendo de donde se origina el enojo.
A mi me han dicho burro.... huevón... borracho... mujeriego... y no he negado nada ni me he sentido molesto porque efectivamente tengo el miembro de un burro, los huevos bien grandes, me gusta beber, y soy mujeriego.
Los "insultos" ajenos me resbalan. Tengo la piel demasiado endurecida por la vida y por cuidar de los míos y de lo que quiero.
Solo donde deposito mi amor y confianza es donde pueden lastimarme. Y ese secreto solo lo conoce la gente que amo.
Así que a volar esas tontería de idiotas que por subirse en una falsa tarima de superioridad se creen más elevados que las gaviotas...
Sus banquitos tan endebles se rompen hasta con la brisa.
Dan chiste verlos tirados en el piso llorosos y señalando culpables.
Como si el resto del mundo fuera el culpable de que se suban a esos mamotretos.
Nada nada... mejor es reírse de lo que no puede corregirse.