Nosotros

Luis Libra

Atención: poeta en obras
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Nosotros...

los que no tuvimos que elegir
entre cargar la cruz de ningún revolucionario hippie
o contar treinta monedas
sobre la palma de la mano.

Nosotros, que nunca aplastamos el paraíso
de los adoradores de las estrellas
ni fuimos vendidos como bueyes
en un mercado de La Habana,

que jamás prendimos chasca bajo los pies de nadie
ni fornicamos en los crepúsculos
del bosque de Woodhead con bruja alguna.

Nosotros,
que no teñimos con nuestra joven sangre
el infame barro francés,
que no arrojamos manzanas sobre el espectral gueto de Varsovia
ni incineramos a ningún viejo sol naciente;
que tampoco fuimos condecorados con las alas doradas
ni rociamos de lluvia homicida ninguna bucólica aldea
entre los verdes arrozales del alto Vietnam.

Nosotros, que nunca inmortalizamos
la barba de W. Whitman,
que no defendimos hasta el final democracias
en ningún palacio del pueblo
ni vaciamos el cargador sobre el pecho
de ningún rockero pacifista
en ningún mítico hotel de New York...

Nosotros,
que tampoco saltamos desde ninguna torre en llamas,
ni morimos macheteados en las selvas
de cualquier infierno del tercer mundo.

Nosotros: los del corazón impuntual
y el puño grapado a los bolsillos,
los que no viviremos 120 años ni estrenaremos
ático en ninguna luna de Júpiter.

Los que no cerraremos el último matadero
ni amaremos a ningún ser ideal
con sexo multiopción
y batería de grafeno autorrecargable.

Nosotros, elementos sin gloria ni pena,
polizones en los idus de la Historia,
espectadores de media fila,
(o protagonistas de una aburrida película
de cine independiente polaco)

Los que hoy guardamos pedazos de Itaca
en un pendrive y adelantamos espíritus
sin expresión a golpe de semáforo.

Nacidos de la cesárea de un escaparate
con doble espejo en el alba del gran nanocíclope hermano,
timoneando en la constelación del todo o nada.
Nosotros,
latiendo entre la fe cuántica y las habas del olvido:
Becarios de nueve a seis
en la caníbal industria de la ilusión Ltd.

Nosotros, que bailamos nuestra calavera
sobre el psicotrópico cáliz de la eternidad
y empañamos el techo
cuando la noche nos muerde con saña el pulso;

que despertamos en los cuartos
de un imperturbable reloj de arena
con la almohada sudada,

nos refrescamos en las analgésicas ubres
de un dragón de dos cabezas
a medio desempaquetar,
y retomamos el sueño hasta la siguiente pregunta
como si tal cosa.

______
 
Última edición:
No se si la vida es tan terrible como el final de este poema, pero espero, por mi bien, saber luchar por mi libertad, o mejor, disfrutar mi libertad hasta el final. Mostrando los dientes. Cuidado!!! soy un perro que puede morder y ladrar grrrrrr.
 
No se si la vida es tan terrible como el final de este poema, pero espero, por mi bien, saber luchar por mi libertad, o mejor, disfrutar mi libertad hasta el final. Mostrando los dientes. Cuidado!!! soy un perro que puede morder y ladrar grrrrrr.


La verdad es que yo no tenía posters del Ché en mi habitación, solo de grupos punk y de alguna belleza de ojos negros y jeans rotos ;)
Y bueno, la vida puede ser terrible o de puta madre dependiendo del siglo y el lugar donde nazcamos, el azar o la reencarnación :) mandan.
Pero sí, unos buenos dientes también ayudan, jeje. Gracias por tu visita y un abrazo, compa.
 
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Nosotros...

los que no tuvimos que elegir
entre cargar la cruz de ningún revolucionario hippie
o contar treinta monedas
sobre la palma de la mano.

Nosotros, que nunca aplastamos el paraíso
de los adoradores de las estrellas
ni fuimos vendidos como bueyes
en un mercado de La Habana,

que jamás prendimos hogueras a los pies de nadie
ni fornicamos en los crepúsculos
del bosque de Woodhead con bruja alguna.

Nosotros,
que no teñimos con nuestra sangre
el infame barro francés,
que no arrojamos manzanas sobre el espectral gueto de Varsovia
ni incineramos a ningún sol naciente;
que tampoco fuimos condecorados con las alas doradas
ni rociamos de lluvia homicida ninguna bucólica aldea
entre los verdes arrozales del alto Vietnam.

Nosotros, que nunca inmortalizamos
la barba de W. Whitman,
que no defendimos hasta el final democracias
en ningún palacio del pueblo
ni vaciamos el cargador sobre el pecho
de ningún rockero pacifista
en ningún mítico hotel de New York...

Nosotros,
que tampoco saltamos desde ninguna torre en llamas,
ni morimos macheteados en las selvas
de cualquier infierno del quinto mundo.

Nosotros: los del corazón impuntual
y el puño grapado a los bolsillos;
los que no viviremos 120 años ni estrenaremos
ático en ninguna luna de Júpiter,

los que no cerraremos el último matadero
ni amaremos a ninguna mujer perfecta
con paraguas volador
y batería de grafeno autorrecargable.

Nosotros, elementos sin gloria ni pena,
polizones en los idus de la Historia,
espectadores de media fila, (o protagonistas
de una aburrida película de cine independiente polaco)

Los que hoy guardamos pedazos de Itaca
en un pendrive y adelantamos espíritus
sin expresión a golpe de semáforo.

Nacidos de la cesárea de un escaparate
con doble espejo en el alba del gran nanocíclope hermano,
timoneando en la constelación del todo o nada.
Nosotros,
latiendo entre la fe cuántica y las habas del olvido:
Becarios de nueve a seis
en la caníbal industria de la ilusión Ltd.

Nosotros, que bailamos nuestra calavera
sobre el psicotrópico cáliz de la eternidad
y mojamos el pantalón
cuando la noche nos muerde con saña el pulso;

que despertamos en los cuartos
de un imperturbable reloj de arena
con la almohada sudada,

nos refrescamos en las analgésicas ubres
de un dragón de dos cabezas
a medio desempaquetar, y retomamos
el sueño hasta la siguiente pregunta
como si tal cosa.

______
Nosotros, daños colaterales... pero con dos dedos de frente y alguna que otra calvicie (carita sonriente porque igual no es nuestro caso)
Desde niño que ando pensando que mis soluciones están a cuatro pasos; ni mártires ni ejecutores, ni dueños de sueños ni de insomnios.
Una vez me dijiste que escribías churrillos… De churrillos nada los versos tuyos… Nosotros somos porras y escribimos, a grandes rasgos, la suculenta rueda en nuestro mejor caldero; por supuesto con aceite de oliva. Bueno, no sé si has visto cómo se hacen los churros por estas tierras mías… bueniiisimos.
rueda_churros.jpg


Buen, y dejando ya de lado dulces y tentempiés, está claro que no vamos a arreglar el mundo, ni él nos va a arreglar a nosotros… y ni putas ganas de estrenar un apartamento en Marte, o en Júpiter.
Buen repaso le diste a la historia reciente, aunque en cierto modo nos dejara fuera; veremos si el futuro nos respeta el recuerdo y las canciones, y lo vivido aunque fuera poco.
Es un legado el mundo, para bien o para mal.
Joder, ya me he perdido… tanto de escribir que de escribir… La culpa la tiene el carajillo que me estoy tomando.
Un abrazote, Luis, desde este rural escenario.
 
Luis poeta magnífico.
Así nomás; hay un grupo
uruguayo que se llama
"El cuarteto de Nos".
Dibuja tu poema con singular
fuerza. El tema se llama...
espera que busco en google...
mmm, lo encontré.
"Ya no se que hacer conmigo"
Te lo recomiendo.
Excelente tu poesía.
Abrazo fraterno.
 
Nosotros, daños colaterales... pero con dos dedos de frente y alguna que otra calvicie (carita sonriente porque igual no es nuestro caso)
Desde niño que ando pensando que mis soluciones están a cuatro pasos; ni mártires ni ejecutores, ni dueños de sueños ni de insomnios.
Una vez me dijiste que escribías churrillos… De churrillos nada los versos tuyos… Nosotros somos porras y escribimos, a grandes rasgos, la suculenta rueda en nuestro mejor caldero; por supuesto con aceite de oliva. Bueno, no sé si has visto cómo se hacen los churros por estas tierras mías… bueniiisimos.
rueda_churros.jpg


Buen, y dejando ya de lado dulces y tentempiés, está claro que no vamos a arreglar el mundo, ni él nos va a arreglar a nosotros… y ni putas ganas de estrenar un apartamento en Marte, o en Júpiter.
Buen repaso le diste a la historia reciente, aunque en cierto modo nos dejara fuera; veremos si el futuro nos respeta el recuerdo y las canciones, y lo vivido aunque fuera poco.
Es un legado el mundo, para bien o para mal.
Joder, ya me he perdido… tanto de escribir que de escribir… La culpa la tiene el carajillo que me estoy tomando.
Un abrazote, Luis, desde este rural escenario.


Coño, Alonso ¡Pues qué bien te sienta el carajillo! :D. Y sí, ciertamente mientras cocinemos con aceite de oliva (y no de palma) ya tenemos suerte, y de paso hacemos algo bueno por nuestro maltratado planeta. La verdad es que somos daños colaterales de la Historia, pero al mismo tiempo sus "niños mimados". Me gustaría que existiera la reencarnación porque no es nada justo que unos nacieran para ser esclavos en la América recién "descubierta" y otros nazcan con un iphone bajo el brazo.
Siempre un lujo tus visitas a mis churros, amigo, (la verdad es que no soy muy de porras, pero por la mañana y en las fiestas del pueblo me han sabido riquísimas acompañas de un chocolate y alguna copita de Castellana ;)). Un abrazo de los grandes, compañero.
 
Luis poeta magnífico.
Así nomás; hay un grupo
uruguayo que se llama
"El cuarteto de Nos".
Dibuja tu poema con singular
fuerza. El tema se llama...
espera que busco en google...
mmm, lo encontré.
"Ya no se que hacer conmigo"
Te lo recomiendo.
Excelente tu poesía.
Abrazo fraterno.


No lo había escuchado, y me encantó, ... como decimos por aquí, está de puta madre. Muchas gracias, Nelson. Un gran abrazo amigo.

 
Nosotros, que bailamos nuestra calavera
sobre el psicotrópico cáliz de la eternidad
y mojamos el pantalón
cuando la noche nos muerde con saña el pulso;

que despertamos en los cuartos
de un imperturbable reloj de arena
con la almohada sudada,

nos refrescamos en las analgésicas ubres
de un dragón de dos cabezas
a medio desempaquetar, y retomamos
el sueño hasta la siguiente pregunta
como si tal cosa.

Y vemos pasar el día a día
entre caminos empinados hechos de piedra
mientras el sol nos pellizca la piel.
Callados sentimos
como si un eco ensordecedor
cincelara el cráneo entre un recipiente de metal...
pero no masticamos chicle.

Ha sido un placer pasar por estas letras, Luis. Me lo llevo a La Tertulia.
Siempre es un gusto leerte porque me dejan algo tus letras.
Un abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Y vemos pasar el día a día
entre caminos empinados hechos de piedra
mientras el el sol pellizca la piel
y callados observamos
como si un eco ensordecedor
sincelara el cráneo entre un recipiente de metal ...
pero no masticamos chicle.

Ha sido un placer pasar por estas letras, Luis. Me lo llevo a La Tertulia.
Siempre es un gusto leerte porque me dejan algo tus letras.
Un abrazo.


No sé si son tuyos, pero me encantan esos versos. Muchas gracias y otro abrazo de vuelta, Azalea.
 
No sé si son tuyos, pero me encantan esos versos. Muchas gracias y otro abrazo de vuelta, Azalea.
Muchas gracias, Luis, sí son míos. Los escribí ahí después de leer tu escrito y continué con otros en La Tertulia después de dejar el link de tu poema en ese espacio... Saludos.
 
Muchas gracias, Luis, sí son míos. Los escribí ahí después de leer tu escrito y continué con otros en La Tertulia después de dejar el link de tu poema en ese espacio... Saludos.


Pues mis sinceras felicitaciones, son muy buenos, Azalea, ... el verso final es total, (aunque creo que "sincelara" es "cincelara")
Un abrazo, compañera.
 

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