Nostalgia 7

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué lejos queda la niñez perdida,
entre los callejones de mis juegos.
Qué lejos va quedando la inocencia,
derrochada, malgastada, perdida
por el largo caminos de mi vida,
donde ya no cabe la ingenuidad.
Aun recuerdo con nostalgia mis viajes
bebiéndome la vida sin reparos.
sin frenos y marchando cuesta arriba,
sin límites y sin geografías.
Nostalgia de mis trenes juveniles,
partiendo de estaciones imaginarias.
por los andenes llenos de maletas,
repletas de ignorancia y utopías .
¿Cuándo, dónde y por qué se esfumaron?
Hoy, solo la nostalgia está conmigo.
Esa nostalgia que aferrada a los sueños
queda desgastada por los recuerdos
y se va haciendo una vieja mochila
por el viaje que empecé aquellos día
y… aquí estoy por esta cuesta abajo

donde voy gastando todos los tiempos.
¿Tal vez creéis que así todo es más fácil?
Descender, es caer, perder las alas
y a veces hasta es perder la memoria.
Es viajar en segunda, rellenando
los paisajes que se vuelven lejanos,
la multitud te asusta, e indefensa
ya dejas de oír el caer de las hojas
el aire no acaricia, te despeina,
huyes de ti, de la edad que aprisiona,
ley natural, que implacable te acosa.
Y se terminan los descubrimientos,
y las palabras son innecesarias
y tu voz se vuelve tan silenciosa
y es como un jardín vacío, sin pájaros.
miras el reloj, casi por inercia,
te quedas imperturbable, a la espera
¿Pero, a la espera de qué y para qué?
Si todos callan a tu alrededor
y tú vas disimulando y sonríes.
y te vistes con ropas juveniles,
vas ocultando las canas con tintes,
maquillas las arrugas y sonríes
y te invade que el amargor de la hiel
que remplaza las mieles de tu boca
que ya nadie la desea, ni besa
¿Te acuerdas? Me acuerdo, mas disimulo
porque aún yo siento el fuego del amor,
él fue el mejor compañero de viaje,
ebrios de pasión, compartimos sábanas.
Más ahora, estoy aquí en el andén,
diciendo adiós al tren de la nostalgia
El jefe de estación, da la señal
miro las ventanillas ¡y los veo!
Me hacen señales con sus manos jóvenes
me piden que corra, que suba con ellos.
Sonrío, dudo, dicen ¿Por qué no?
ávida de sueños y de esperanza
les digo ¿No sé dónde están mis alas?
¡Y de pronto las sentí entre mis hombros!
Salto entre aquel promiscuo tenderete
de maletas en rebajas, respiro...
Mi último tren, no quiero más nostalgia
no sé cuánto va a durar este viaje
Pero que importa...Rio y mis carcajadas
provocan las maliciosas miradas
de bocas desdentadas, que murmuran
y no entienden de criaturas aladas.
Cuando les digo adiós, ellos se asombran.
Es mi último tren, no voy renunciar.
pongo el pie en el estribo, subo al tren.
dejo la nostalgia y …Vuelvo a vivir.
 
Última edición:
¡Guau Carmen! impresionante contenido, querida Poeta..¡Hazme un sitio que me voy con la protagonista!, llevo las alas puestas hace tiempo, por si encontraba alguien como ella,querida poeta. Me has dejado danzando en su baile...
Estoy segura, de que vale la pena que inicie ese viaje, que se arriesgue, porque..¿qué puede perder tu protagonista, es que, acaso no lo lo ha dado todo? seguro guarda alguna ilusión recién nacida,que aún queda ese sueño que la posee aquí y ahora ...
Me ha gustado mucho, este río de nostalgias, que se desborda y nos atrapa en su corriente...me ha atrapado tu nostalgia Carmen, increíblemente emotiva y revolucionaria. Gracias por compartirla.
Un abrazo grande , para una poeta grande, para una gran mujer.
con cariño
Isabel
 
Última edición:
¡Qué hermosura! Una mirada desde la optica de lo que se va perdiendo con el paso de los años. ¡Qué corta es la vida! O más bien que poco dura ese tiempo cronológico de la juventud, cuando uno está en pleno viaje resulta que algunos dicen que hay que bajarse. Pero no hay que hacer caso y si nos convencen hay que volverse a subir, como muy bien dicen tus últimas estrofas. Siempre hay una estación más por descubrir...un viaje más.
Un abrazo, Carmen, me encantó este recorrido.
 
¡Guau Carmen! impresionante contenido, querida Poeta..¡Hazme un sitio que me voy con la protagonista!, llevo las alas puestas hace tiempo, por si encontraba alguien como ella,querida poeta. Me has dejado danzando en su baile...
Estoy segura, de que vale la pena que inicie ese viaje, que se arriesgue, porque..¿qué puede perder tu protagonista, es que, acaso no lo lo ha dado todo? seguro guarda alguna ilusión recién nacida,que aún queda ese sueño que la posee aquí y ahora ...
Me ha gustado mucho, este río de nostalgias, que se desborda y nos atrapa en su corriente...me ha atrapado tu nostalgia Carmen, increíblemente emotiva y revolucionaria. Gracias por compartirla.
Un abrazo grande , para una poeta grande, para una gran mujer.
con cariño
Isabel
Mi ultimo tren esta en la estación esperándote, para ti tiene que ser el primero, pero seguro que haremos una buena pareja de viaje, no debemos dejar nunca pasar el tren, anclarse en la nostalgia es inútil, los recuerdos son maravillosos y tienen que estar en la maquina, para que tiren de nuestras vidas, son el combustible que nos mueven para ir llenando nuestro viaje de vivencias y así seguir nuestro camino Gracias por este comentario que me dejas Carmen
 
¡Qué hermosura! Una mirada desde la optica de lo que se va perdiendo con el paso de los años. ¡Qué corta es la vida! O más bien que poco dura ese tiempo cronológico de la juventud, cuando uno está en pleno viaje resulta que algunos dicen que hay que bajarse. Pero no hay que hacer caso y si nos convencen hay que volverse a subir, como muy bien dicen tus últimas estrofas. Siempre hay una estación más por descubrir...un viaje más.
Un abrazo, Carmen, me encantó este recorrido.
La vida no es corta ni larga, tiene que ser plena, ni los convencionalismos, ni el miedo a las criticas deben de pararnos, la edad no da derecho a renunciar a nada, la mente debemos de mantenerla siempre joven , a los 40, empece a ser consciente de mi verdad, así que ahora estoy en la madurez ,es el momento más hermoso de todo, y ya se sabe que la fruta madura es la mejor jeje...
Gracias Malena por dejar tus letras entre las mías
Un abrazo Carmen
 
Estimada, Carmen...
que gusto me da, leer tus versos con los cuales vas descargando tus maletas de nostalgia y viajas sin ninguna carga extra, solo con ánimos y esperanza de seguir ese viaje hasta donde el tren de la vida te lleve, ya el tiempo dirá cuanto dure, lo importante es no quedarse sentada en la estación, esperando que llegue el final, hay que seguir siempre pa´delante, estimada y admirada Poeta, es un placer acompañarte con mi humilde lectura y comentario.
Un fuerte abrazo, compañera de letras.
 
Lo que fue, lo que pudo pasar y no pasó, lo que recordamos de otras inocencias. Y cuántas estaciones, y cuántos caminos... Y nuestra juventud siempre viajando en primera con el pensamiento. Los años fueron pasando y ¿Por qué no subirse al próximo tren, aunque las vías ya no nos reconozcan, por qué no hacer nuestras las catenarias y aportar, después de algún tiempo nuestra propia energía?
Estupendo poema, Carmen, con nuevos recorridos que se abren a nuestro paso y dejan la nostalgia a un lado.
Un abrazo amigo, poeta andaluza.
 
Qué lejos queda la niñez perdida,
entre los callejones de mis juegos.
Qué lejos va quedando la inocencia,
derrochada, malgastada, perdida
por el largo caminos de mi vida,
donde ya no cabe la ingenuidad.
Aun recuerdo con nostalgia mis viajes
bebiéndome la vida sin reparos.
sin frenos y marchando cuesta arriba,
sin límites y sin geografías.
Nostalgia de mis trenes juveniles,
partiendo de estaciones imaginarias.
por los andenes llenos de maletas,
repletas de ignorancia y utopías .
¿Cuándo, dónde y por qué se esfumaron?
Hoy, solo la nostalgia está conmigo.
Esa nostalgia que aferrada a los sueños
queda desgastada por los recuerdos
y se va haciendo una vieja mochila
por el viaje que empecé aquellos día
y… aquí estoy por esta cuesta abajo

donde voy gastando todos los tiempos.
¿Tal vez creéis que así todo es más fácil?
Descender, es caer, perder las alas
y a veces hasta es perder la memoria.
Es viajar en segunda, rellenando
los paisajes que se vuelven lejanos,
la multitud te asusta, e indefensa
ya dejas de oír el caer de las hojas
el aire no acaricia, te despeina,
huyes de ti, de la edad que aprisiona,
ley natural, que implacable te acosa.
Y se terminan los descubrimientos,
y las palabras son innecesarias
y tu voz se vuelve tan silenciosa
y es como un jardín vacío, sin pájaros.
miras el reloj, casi por inercia,
te quedas imperturbable, a la espera
¿Pero, a la espera de qué y para qué?
Si todos callan a tu alrededor
y tú vas disimulando y sonríes.
y te vistes con ropas juveniles,
vas ocultando las canas con tintes,
maquillas las arrugas y sonríes
y te invade que el amargor de la hiel
que remplaza las mieles de tu boca
que ya nadie la desea, ni besa
¿Te acuerdas? Me acuerdo, mas disimulo
porque aún yo siento el fuego del amor,
él fue el mejor compañero de viaje,
ebrios de pasión, compartimos sábanas.
Más ahora, estoy aquí en el andén,
diciendo adiós al tren de la nostalgia
El jefe de estación, da la señal
miro las ventanillas ¡y los veo!
Me hacen señales con sus manos jóvenes
me piden que corra, que suba con ellos.
Sonrío, dudo, dicen ¿Por qué no?
ávida de sueños y de esperanza
les digo ¿No sé dónde están mis alas?
¡Y de pronto las sentí entre mis hombros!
Salto entre aquel promiscuo tenderete
de maletas en rebajas, respiro...
Mi último tren, no quiero más nostalgia
no sé cuánto va a durar este viaje
Pero que importa...Rio y mis carcajadas
provocan las maliciosas miradas
de bocas desdentadas, que murmuran
y no entienden de criaturas aladas.
Cuando les digo adiós, ellos se asombran.
Es mi último tren, no voy renunciar.
pongo el pie en el estribo, subo al tren.
dejo la nostalgia y …Vuelvo a vivir.

Espectacular, cuántas imágenes, recuerdos y reflexiones en esa estación que abandonas abriendo las alas.
Me encantó, felicitaciones poetisa
 
Qué lejos queda la niñez perdida,
entre los callejones de mis juegos.
Qué lejos va quedando la inocencia,
derrochada, malgastada, perdida *
por el largo caminos de mi vida,
donde ya no cabe la ingenuidad. *
Aun recuerdo con nostalgia mis viajes *
bebiéndome la vida sin reparos.
sin frenos y marchando cuesta arriba,
sin límites y sin geografías.
Nostalgia de mis trenes juveniles,
partiendo de estaciones imaginarias. *
por los andenes llenos de maletas,
repletas de ignorancia y utopías .
¿Cuándo, dónde y por qué se esfumaron? *
Hoy, solo la nostalgia está conmigo.
Esa nostalgia que aferrada a los sueños *
queda desgastada por los recuerdos *
y se va haciendo una vieja mochila *
por el viaje que empecé aquellos día *
y… aquí estoy por esta cuesta abajo *

donde voy gastando todos los tiempos. *
¿Tal vez creéis que así todo es más fácil?
Descender, es caer, perder las alas
y a veces hasta es perder la memoria. *
Es viajar en segunda, rellenando
los paisajes que se vuelven lejanos, *
la multitud te asusta, e indefensa
ya dejas de oír el caer de las hojas *
el aire no acaricia, te despeina,
huyes de ti, de la edad que aprisiona, *
ley natural, que implacable te acosa. *
Y se terminan los descubrimientos,
y las palabras son innecesarias
y tu voz se vuelve tan silenciosa *
y es como un jardín vacío, sin pájaros. *
miras el reloj, casi por inercia, *
te quedas imperturbable, a la espera *
¿Pero, a la espera de qué y para qué? *
Si todos callan a tu alrededor
y tú vas disimulando y sonríes. *
y te vistes con ropas juveniles,
vas ocultando las canas con tintes, *
maquillas las arrugas y sonríes
y te invade que el amargor de la hiel *
que remplaza las mieles de tu boca
que ya nadie la desea, ni besa *
¿Te acuerdas? Me acuerdo, mas disimulo *
porque aún yo siento el fuego del amor, *
él fue el mejor compañero de viaje, *
ebrios de pasión, compartimos sábanas. *
Más ahora, estoy aquí en el andén, *
diciendo adiós al tren de la nostalgia
El jefe de estación, da la señal
miro las ventanillas ¡y los veo!
Me hacen señales con sus manos jóvenes
me piden que corra, que suba con ellos. *
Sonrío, dudo, dicen ¿Por qué no?
(soy) ávida de sueños y de esperanza *
les digo ¿No sé dónde están mis alas?
¡Y de pronto las sentí entre mis hombros! *
Salto entre aquel promiscuo tenderete
de maletas en rebajas, respiro... *
Mi último tren, no quiero más nostalgia
no sé cuánto va a durar este viaje *
Pero que importa...Rio y mis carcajadas *
provocan las maliciosas miradas *
de bocas desdentadas, que murmuran
y no entienden de criaturas aladas. *
Cuando les digo adiós, ellos se asombran.
Es mi último tren, no voy renunciar. *
pongo el pie en el estribo, subo al tren.
dejo la nostalgia y …Vuelvo a vivir. *
Todos esos asteriscos que ves a la derecha de algunos versos quieren decirte algo, algún error métrico, algún acento en 5ª, algún dactílico, algo falla en la ortografía, algo sobra, algo falta... en fin, pero ninguno de esos puntitos con la piel erizada ─me refiero a los asteriscos─ puede opacar la belleza, la realidad de tus palabras y el sentimiento con el que han sido escritas. Hay endecasílabos hermosísimos (el primero, por ejemplo, un sáfico que brilla con tremenda intensidad e inicia el poema maravillosamente); «Y se terminan los descubrimientos, / y las palabras son innecesarias», otro par de endecasílabos de colección, realmente bellos.
Si no lo he dicho, me ha gustado mucho tu poema. En algún momento hablaremos de esos asteriscos y te dará unas sugerencias que te encantarán. Espero que volvamos a encontrarnos muy pronto.
Un abrazo infinito.
 
Todos esos asteriscos que ves a la derecha de algunos versos quieren decirte algo, algún error métrico, algún acento en 5ª, algún dactílico, algo falla en la ortografía, algo sobra, algo falta... en fin, pero ninguno de esos puntitos con la piel erizada ─me refiero a los asteriscos─ puede opacar la belleza, la realidad de tus palabras y el sentimiento con el que han sido escritas. Hay endecasílabos hermosísimos (el primero, por ejemplo, un sáfico que brilla con tremenda intensidad e inicia el poema maravillosamente); «Y se terminan los descubrimientos, / y las palabras son innecesarias», otro par de endecasílabos de colección, realmente bellos.
Si no lo he dicho, me ha gustado mucho tu poema. En algún momento hablaremos de esos asteriscos y te dará unas sugerencias que te encantarán. Espero que volvamos a encontrarnos muy pronto.
Un abrazo infinito.

Gracias Elhi, espero tu magia para mejorar, digo magia pues hay mucho que mejorar , pero doy siempre gracias a quien me ayuda y sobre todo a mi querido Jorge, el gran MUSADOR él en su día me dio ánimos para que no dejara de escribir y así lo hago, no sé si llegaré a poner algún día el techo en esta casa de poesía que voy construyendo pero al menos lo intentaré. Un besazo Carmen
 

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