Teo Moran
Poeta fiel al portal
Batieron las alas y se alejaron
todas las aves de las soleadas calles,
menos tú que te quedaste en el tejado
oyendo las risas de una bulliciosa niñez,
las voces de sus almas infantiles
que sin rumbo navegan en la fuente
y como buenos piratas no hacen prisioneros.
Con sus siluetas quebraron las baldosas
por las cuales las sombras quedan quietas
ancladas en las terrazas de los bares
suspirando por el regreso de la brisa;
no hay periódicos libres ni vasos llenos,
solo hay una melodía de otros tiempos
que es tarareada por unos pocos
y denostada por el sol del cielo.
Con sus picos dieron forma al verano
en la orfandad de un patio sin risas,
con sus uñas atraparon al viento
que desde hace unos días enmudece
en la línea encendida del horizonte,
en sus alas delgadas los árboles
suspiran y pierden sus cortezas
como penachos de azúcar y menta,
y sé que algo se me escapa en la tarde
mientras la gente camina sin aliento
y en la fuente no quedan prisioneros.
Todas las aves dieron rienda a su vuelo
menos tú que te quedaste sobre el tejado
empenachado con sus tejas marinas,
vertiste tu canto como el agua clara
cae interminable de la fuente
dando vida a los columpios inmóviles,
creando un mar para los piratas buenos
que sin embargo no hacen prisioneros.
Todas las aves alcanzaron el cielo
menos tú que te quedaste sobre el tejado,
en la terraza leíste noticias pasadas
que hablaban de una tarde de tormenta,
como esta inundó los vasos vacíos del alma,
de que formaste en las baldosas a mi huella
y en mi corazón a tu silente vuelo.
-¡Será ave que también esperas
la tempestad del agua caer del cielo
como penachos de azúcar y menta,
de como los niños persiguen su sueño
y en la fuente me hacen su prisionero!...
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