Newton Vega
Poeta fiel al portal
NOSTALGIA
Ha pasado mucho tiempo
desde aquel amargo adios
y no supe desde entonces
cuanto nos quisimos los dos.
Dias, meses; muchos años
hacen ya de tu partida
dejando mi alma sentida
por aleves desengaños
ignoraste con engaños
lo que tu actuar causaría
tampoco si bien serviría
justificar tu abandono
y aunque no te guardo encono
ha pasado mucho tiempo
Ay! injusticias terrenales
que hieren hondo y laceran
mis sentidos que aún esperan
la miel de tus encantos aurorales
que fluyen cual frescos manantiales
por cauces indefinidos
desnudando sentimientos escondidos
en regiones nebulosas de mi mente
y asi sufro entre tanta gente
desde aquel amargo adios
Muerta ya toda esperanza
vana la ilusion que tanto anhelo
pediré, aún al sordo cielo
teniendo siempre viva tu semblanza
la paz que mi alma aún no alcanza
y a pesar de lo que dices
que vives el fulgor de horas felices
tu mirada ausente y fría
delata tu tristeza, que ironía
y no supe desde entonces.
Llena estas de sufrimiento
que sufro yo también al verte
y es tan hondo mi deseo de tenerte
como la arena al mar ó la brisa al viento.
Añoras mi calor así lo siento
intuyo la intención en tus latidos
por la dicha de momentos ya vividos
que redimen mis cautivas ilusiones
y nunca sabrán nuestros corazones
cuanto nos quisimos los dos
Ha pasado mucho tiempo
desde aquel amargo adios
y no supe desde entonces
cuanto nos quisimos los dos.
Dias, meses; muchos años
hacen ya de tu partida
dejando mi alma sentida
por aleves desengaños
ignoraste con engaños
lo que tu actuar causaría
tampoco si bien serviría
justificar tu abandono
y aunque no te guardo encono
ha pasado mucho tiempo
Ay! injusticias terrenales
que hieren hondo y laceran
mis sentidos que aún esperan
la miel de tus encantos aurorales
que fluyen cual frescos manantiales
por cauces indefinidos
desnudando sentimientos escondidos
en regiones nebulosas de mi mente
y asi sufro entre tanta gente
desde aquel amargo adios
Muerta ya toda esperanza
vana la ilusion que tanto anhelo
pediré, aún al sordo cielo
teniendo siempre viva tu semblanza
la paz que mi alma aún no alcanza
y a pesar de lo que dices
que vives el fulgor de horas felices
tu mirada ausente y fría
delata tu tristeza, que ironía
y no supe desde entonces.
Llena estas de sufrimiento
que sufro yo también al verte
y es tan hondo mi deseo de tenerte
como la arena al mar ó la brisa al viento.
Añoras mi calor así lo siento
intuyo la intención en tus latidos
por la dicha de momentos ya vividos
que redimen mis cautivas ilusiones
y nunca sabrán nuestros corazones
cuanto nos quisimos los dos