Deja de lado por una vez,
la hoja que corta hasta el sentido,
cuando en las calles de Madrid,
te azote el viento enfurecido,
que no seca la cicatriz,
ni deja mojar la piel.
No te fustigues por el ayer,
se marchitaron las rosas,
quedaron romas las espinas,
si te atropellan las diosas,
les regalas las esquinas,
para así poderte esconder.
Siempre volverás al principio,
mustio solo espantas la luz,
y tu sol está apagado.
Aquel dulce precipicio,
es pradera siendo tú, libre,
sin tu letargo.
PD:Ayer salió mal, así me gusta mucho más.
Última edición por un moderador: