Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas ampollas,
brotadas al friccionar la pala del intento,
estallaron perdiendo el líquido de la fe,
frenético acto satírico improvisando una excavación
en la aorta del destino...por buscarte en sueños,
Cordones desatados son mis manos,
se me saldrá el alma al correr escapando de mi pecho
y tropezaré con la extensión de un abrazo derretido,
abrazaré lo perdido o moriré conminado al vacío.
Dejo caer la mirada donde empiezan mis zapatos,
dos barcos anclados a orillas de mi cama,
dos bancos de plaza, ahogados en la melancolía de los muelles,
mudos como cumbres de montañas, esparcidos como hojas de otoño,
los pisaré sin darme cuenta,
como se aplasta la gramilla en un día de picnic soleado.
Quien invento la monotonía, sabía de antemano que hoy estaría sin ti,
que las veredas singlaran mi sombra poniendo lastre de recuerdos
a mis pasos, hasta tocar el fondo de tus besos,
inundados de ninguna lluvia, desterrado hasta de las lágrimas.
Pero caminaré descalzo si se que nadie espera el gesto
o la burla de las piedras caídas del collar de un fracaso.
Si en mis pies ya no caven mas espinas
clavadas con el odio de las rosas, hay lugar para las rocas,
vestidas con montañas de días sin ti,
yo los he escalado y aún me sobra cumbre,
adrenalina coagulada de tu boca en mi sangre hecha escultura,
enmudeciendo al beso,
tieso y lejano como el brillo de un astro acariciando las nubes,
yo solo espero el encuentro mordido de distancia, un pergamino
anunciando tu latido, tinta desconocida sobre un lienzo de ensueño.
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