Nostalgia

Me levanto y no paro de aplaudir.
Poemas como el tuyo, hacen que cada día ame más este arte que es la poesía.
Felicidades poeta.
Este es otro que merece la pena detenerse y saborearlo.
Gracias Francisco
Un saludo



En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Sublime soneto estimado Francisco lleno de excelsa maestria. Mis mejores deseos para tu plena y pronta recuperación.
Fraternal abrazo Francisco
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Nunca es tarde para dejar de nuevo que la inspiración llegue a esa pluma
para dejarnos una buena lectura con esas pinceladas de melancolía Francisco.
Todo cogido a tiempo es señal para poder seguir disfrutando muchos años más.
Ha sido un placer poder pasar por tu espacio. ¡Ánimo y adelante!
Besos y un abrazo. Tere
 
Me levanto y no paro de aplaudir.
Poemas como el tuyo, hacen que cada día ame más este arte que es la poesía.
Felicidades poeta.
Este es otro que merece la pena detenerse y saborearlo.
Gracias Francisco
Un saludo
Te agradezco, Luis Adolfo, ambos mensajes. Lo importante es que en esta afición, este amor por la poesía vamos muy bien acompañados. Muchas gracias. Saludos.
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015


Y el tiempo nos dirá tantas cosas,
y los sueños, sueños son,
como la ribera de la rosa,
que adormece mi corazón...
Un placer haber pasado, un beso.

y a cuidarse mucho.
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Antes que nada le deseo lo mejor y que salga adelante de este episodio en su vida, siga escribiendo porque lo hace estupendamente y algún día estas letras, serán la huella de que paso usted por aquí.....un gran saludo amigo y un fuerte abrazo....:)
 
que poema que me ha tocado leerte poeta, de corazón deseo que todo salga bien y que sigas disfrutando tanto de ti, abrazos y mucha salud,
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
 
Siento que hayas pasado momentos tan dificiles pero me alegra mucho saber que estas bien, que estas fuerte y con ganas de seguir y de luchar por esta vida que solo es una.

Preciosísimo tu poema.

Un abrazo querido amigo.
 
Siento que hayas pasado momentos tan dificiles pero me alegra mucho saber que estas bien, que estas fuerte y con ganas de seguir y de luchar por esta vida que solo es una.

Preciosísimo tu poema.

Un abrazo querido amigo.
Bueno, JULIA, es un poquito de esto que llamamos vida; hay quien lo pasa mucho peor, ya sabemos. Pero esto de la vida ... acabo de leer "Imaginemos una visita al médico para un chequeo rutinario, y que él nos da una noticia terrible: has contraído un virus que mata al cien por cien de los infectados. Un virus que muta tan a menudo que resulta completamente impredecible, que puede permanecer latente durante años, incluso décadas, o matarte en una hora. Es un virus que puede provocar un infarto, mil formas de cáncer, demencia, e incluso el suicidio; de hecho, su estadio terminal carece de limitaciones. Y no hay estrategia preventiva que te salve de él, ni dietas, ni guardar cama ... porque no hay cura conocida, y tu cuerpo ya ha empezado a degradarse." Sam Harris - EL FINAL DE LA FE. Un auténtico relato de terror que concluye diciendo que ese virus terrible es la VIDA, desde el momento mismos de la concepción ... Bueno, es la vida vivida en el constante temor de la muerte; se puede vivir de otras maneras ...
A mí si que me alegra saber de ti, amiga mía. Un fuerte abrazo.
 
POEMA RECOMENDADO

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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Ptecioso soneto amigo Francisco, me ha gustado mucho. Te deseo una pronta recuperación y te mando muchos ánimos tocayo. Un abrazo. Paco.
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

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Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Un soneto elegante para admirar, lo disfruto mucho, saludos cordiales.
 
Buenos días, Francisco. En primer lugar desear que todo quede en una pequeña anécdota más, sin transcendencia alguna.

En relación con el poema y superando mi "recelo" (quizá por mi manifiesta incapacidad para crearlos), ante las estructuras clásicas, quisiera decirte que "a pesar" :) de ello, me han resultado realmente agradables los dos primeros cuartetos.

Hace mucho, mucho que no entraba en este entrañable Mundo y por lo tanto es probable que haya hecho mal algo...lo que lamentaría.

Un cordial saludo.
 
Me sonó a Becker desde un primer momento; por la musicalidad, por el paso del tiempo y lo vivido, por la melancolía enamorada... pero a este Becker lo conozco en persona y me alegra un montón apreciar su poesía y su manera de ser y de expresar. Y me alegro también mucho de que la vida en ocasiones solo sea un susto del que salir airoso.
Un abrazo compañero.
 
Buenos días, Francisco. En primer lugar desear que todo quede en una pequeña anécdota más, sin transcendencia alguna.

En relación con el poema y superando mi "recelo" (quizá por mi manifiesta incapacidad para crearlos), ante las estructuras clásicas, quisiera decirte que "a pesar" :) de ello, me han resultado realmente agradables los dos primeros cuartetos.

Hace mucho, mucho que no entraba en este entrañable Mundo y por lo tanto es probable que haya hecho mal algo...lo que lamentaría.

Un cordial saludo.
Así parece ser de momento; muchas gracias Luis. Y gracias por haber aprovechado mi soneto para acercarte a las estructuras medidas y rimadas. Todas son dignas de atención, medidas o no, rimadas o no. Lo importante es la inspiración, si llega y cuando llega.
Un saludo cordial.
 
Me sonó a Becker desde un primer momento; por la musicalidad, por el paso del tiempo y lo vivido, por la melancolía enamorada... pero a este Becker lo conozco en persona y me alegra un montón apreciar su poesía y su manera de ser y de expresar. Y me alegro también mucho de que la vida en ocasiones solo sea un susto del que salir airoso.
Un abrazo compañero.
Mucho favor me haces con la comparación; me conformo con menos, y con que alguien de espíritu sensible como tú lo aprecie. Un abrazo.
 
En este último mes he cumplido mis primeros setenta y seis años,
me han diagnosticado mi primer cáncer, en la piel, pequeño,
manejable, y me lo acaban de extirpar, dicen que bien,
y en este mes, después de muchos meses sin que me viniese nada
a la cabeza, salvo el epitelioma, claro,
he compuesto por fin mi primer soneto del mes; este:

Amé la flor y amé la luz del día,

las empinadas cuestas, los caminos,

el caprichoso errar de los destinos

hollados al azar, sin dios ni guía.


Aquel marchar, tu mano con la mía,

a la vera de arroyos cristalinos,

juntos, enamorados peregrinos,

de la ribera fresca entre la umbría.


¿Quién andará las sendas que nos vieron?

¿Quién beberá en las fuentes que bebimos?

¿Quién verá los ocasos que admiramos?


Sendas habrán, mas no las que ya fueron.

Y fuentes manarán, no las que vimos.

Y nunca ya los sueños que soñamos.



Madrid, sábado, 23 de mayo de 2015
Precioso soneto Francisco me ha encantado leerlo. Si te han extirpado el cáncer pronto tienes muchas posibilidades de curarte. Un fuerte abrazo.
 

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