Teo Moran
Poeta fiel al portal
Se liberan las hojas sobre el manto
con pinceladas heladas de musgo y barro,
caen en desorden y mueren rotas
como mariposas plateadas y plomizas,
giran libres en la melodía desnuda
que nace febril en el pensamiento,
se elevan sobre los dedos del viento
para posarse silenciosas en el camino
que silente me lleva a tu recuerdo.
Éste: Fértil desorden... Serpentea
en los desvaríos de un campo vacío,
y en la cumbre horadada por el tiempo
señalo las sombras rasgadas de los pinos,
la empalizada por donde los guerreros
se hicieron dueños de los tributos
del trigo, de alabanzas y denuedos,
de hogares pobres llenos de esperanza,
mas perdieron el alma en el cauce
de los riachuelos cristalinos y fríos
que enardecidos caen de las cumbres
y soliviantados mueren en el río.
Ante mis pies el campo labrado germina
floreciente para desatar de nuevo la vida.
-¿Oyes el llanto de las cumbres blancas
en la desidia de un amanecer nuevo?
¿Ves crecer el caudal invernal del río
acariciando a los árboles desnudos?
¿Sabes que todo esto llena mi corazón
ocupando el sitio que un día fue tuyo?.
Bajo la tormenta llevo flores secas
y las dejo en lo más hondo del olvido,
miro atrás y tú ya no estás para mí,
ríes en el hogar cálido de la abundancia,
bebes el vino de las mejores añadas
y escribes sobre noches de encaje,
de viejos amigos de un largo viaje,
de secretos paseos en un mundo irreal,
pero a mi me dejas tal como a una hoja
sobre la caída abrupta del acantilado
donde el mar me espera con su espuma,
donde el coral se alimenta de mi sangre,
me abandonas sobre la escarcha blanca
que lleva aroma a dormidas plataneras,
me dejas caer de las alas afiladas
de una hermosa y negra golondrina,
¿De qué hablar si el invierno nos alcanzó
y dejó frío los latidos del corazón?
¿De qué conversar si el mundo cambió
y nos abandonó en esta blanca estación,
si dejamos de sufrir en las tristes paredes
de una soleada y solitaria habitación?
En lo alto, las cumbres nevadas
brillan en un amanecer nuevo,
y en el alma la melodía del invierno
poco a poco ocupa el sitio que fue tuyo.