César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta incerteza
que me conquista,
esta tristeza
nubla mi vista.
Nota improbable
difuminada,
alma insondable
desesperada.
Me traslado hacia el monte
de las lluvias hermano.
Busco en el horizonte
no caminar en vano,
la canción del cinzonte
y el calor de tu mano.
Te busco entre azucenas.
A los lirios invoco.
En las horas serenas
te miro y no te toco
e implacables las penas
quieren volverme loco.
Sobre el espejo
resalta el grito
de triste dejo:
¡Te necesito!
Mientras la fiebre
que a ti se lanza
intenta el quiebre
de mi esperanza.
Te pienso en mi regazo,
te quiero en mi vivir;
no aceptaré un rechazo,
prepárate a venir
a enlazar nuestro abrazo,
no pretendas morir.
Tengo listas las copas
y añejado está el vino.
Mientras guardas tus ropas
instruiré al destino
por si acaso te topas
con piedras del camino.
Esta tristeza
que me conquista,
esta incerteza
que nubla mi vista,
que nubla mi vista...
que ciega mi vista.
que me conquista,
esta tristeza
nubla mi vista.
Nota improbable
difuminada,
alma insondable
desesperada.
Me traslado hacia el monte
de las lluvias hermano.
Busco en el horizonte
no caminar en vano,
la canción del cinzonte
y el calor de tu mano.
Te busco entre azucenas.
A los lirios invoco.
En las horas serenas
te miro y no te toco
e implacables las penas
quieren volverme loco.
Sobre el espejo
resalta el grito
de triste dejo:
¡Te necesito!
Mientras la fiebre
que a ti se lanza
intenta el quiebre
de mi esperanza.
Te pienso en mi regazo,
te quiero en mi vivir;
no aceptaré un rechazo,
prepárate a venir
a enlazar nuestro abrazo,
no pretendas morir.
Tengo listas las copas
y añejado está el vino.
Mientras guardas tus ropas
instruiré al destino
por si acaso te topas
con piedras del camino.
Esta tristeza
que me conquista,
esta incerteza
que nubla mi vista,
que nubla mi vista...
que ciega mi vista.
Octubre y mi niña - 2014. César Guevara.