JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Novela. ROSAS Y AZUCENAS. (2ª parte) Dedicada
La tarde caía en la Bella Ciudad de Santiago de chile, el calor sofocante era tan inmenso que la gente trataba por todos los medios de llegar a casa para resguardarse de los candentes rayos solares, Rodrigo también trataba apresuradamente de llegar pero no era el calor el que le apuraba, si no la mirada quemante de aquel muchacho que a diario veía al pasar en su camino a su casa y que despertaba en el, sentimientos llenos de deseo y de amor, y mas, el inmenso deseo de poder siquiera intercambiar una sola palabra con él, llego a la esquina y preparo su mejor mirada, y junto con ella su mejor arreglo, peino su pelo desliñado por el viento de los carros que pasaban, y decidido esta vez lograr lo que tenía en mente, empezó a caminar con su peculiar caminado lleno de soltura y decision, y justamente al pasar frente a la casa no pudo contener un ademan de asombro en su cara, sus ojos desorbitados no podían dar crédito a lo que estaba mirando, ahí estaba aquel Muchacho que robaba sus sueños, y que hacia encender la llama descomunal guardada en sus adentros, Juan, era un chico Estudiante de la universidad, y su cuerpo esbelto lo hacía parecer un adonis, sus ojos azules hacia ver su mirada atractiva y quemante, que como todo chico sus estudios eran pagados por sus padres puesto que era soltero , su hermano Jorge mayor que él, algunas veces también ayudaba en el pago de la universidad para mitigar un poco los gastos de su padre, y esa tarde ,la misma tarde que Rodrigo pasaba por su casa, Juan regaba el jardín, un precioso Jardín que el mismo había hecho plantando flores muy hermosas, Rosas y azucenas, que eran las que más le gustaban, de pronto también su rostro dibujo una leve sonrisa al ver que Rodrigo se acercaba ,y al pasar junto a él, sin pensarlo dos veces, dejo caer la manguera intencionalmente para llamar la atención de aquel apuesto Ojiverde que pasaba, Hola , musito Rodrigo, esperando una respuesta que a tan solo dos segundos, era una eternidad la espera para él la contestación de aquel hermoso chico,podía notarse su nerviosismo que lo hacía más desesperado, Hola, contesto Juan, como te va, Rodrigo sin pensarlo más contesto casi inmediatamente a la respuesta de aquella voz que para él era como una melodía para sus oídos, Muy bien gracias, Que bonitas están tus flores, tienes los mismos gustos míos, Rosas y azucenas, Juan le contesto, gracias, y de verdad te gustan las rosas y azucenas también, no creí que te gustaran, porque a mucha gente solo les gustan las rosas, Bueno cada persona difiere de gustos, pero creo que tu y yo tenemos un tipo de conexión dijo Rodrigo, tal vez eso sea le contesto Juan, Durante un momento de la conversación, sus miradas se cruzaron entrelazándose, y dentro de Rodrigo empezó a nacer un sentimiento hermoso que hacía que el cielo lo viera color de Rosa, y era el sentimiento del amor, Juan por su parte, no quería que aquella conversación terminara, pues temía que no hubiera nuevamente la oportunidad de volver a ver pasar a aquel ojiverde que también había despertado un sentimiento oculto dentro de el, que muchas veces había sentido pero el temor lo reprimía de sentir aquello, pero mucho más represión le producía decirlo, Bueno espero verte nuevamente ,volvió a la carga Rodrigo con sus palabras, aquí estoy siempre le contesto Juan, cuando quieras verme, ya sabes dónde encontrarme, Rodrigo no quería irse tan aprisa, quería seguir contemplando a Juan que ya le había robado un pedazo de su corazón, y que tal vez en ese momento, sintió que se había empezado a escribir un nuevo capítulo de su vida, se despidió de mano y empezó a alejarse, nunca se dio cuenta que la mirada brillante de Juan, aquel chico de Hermosos ojos azules , lo despidió hasta perderse en la lejanía de la calle, sin saber que el destino ya tenía escrito para él un Idilio lleno de amor, dulzura, tristeza y quizás olvido.
Continua.
La tarde caía en la Bella Ciudad de Santiago de chile, el calor sofocante era tan inmenso que la gente trataba por todos los medios de llegar a casa para resguardarse de los candentes rayos solares, Rodrigo también trataba apresuradamente de llegar pero no era el calor el que le apuraba, si no la mirada quemante de aquel muchacho que a diario veía al pasar en su camino a su casa y que despertaba en el, sentimientos llenos de deseo y de amor, y mas, el inmenso deseo de poder siquiera intercambiar una sola palabra con él, llego a la esquina y preparo su mejor mirada, y junto con ella su mejor arreglo, peino su pelo desliñado por el viento de los carros que pasaban, y decidido esta vez lograr lo que tenía en mente, empezó a caminar con su peculiar caminado lleno de soltura y decision, y justamente al pasar frente a la casa no pudo contener un ademan de asombro en su cara, sus ojos desorbitados no podían dar crédito a lo que estaba mirando, ahí estaba aquel Muchacho que robaba sus sueños, y que hacia encender la llama descomunal guardada en sus adentros, Juan, era un chico Estudiante de la universidad, y su cuerpo esbelto lo hacía parecer un adonis, sus ojos azules hacia ver su mirada atractiva y quemante, que como todo chico sus estudios eran pagados por sus padres puesto que era soltero , su hermano Jorge mayor que él, algunas veces también ayudaba en el pago de la universidad para mitigar un poco los gastos de su padre, y esa tarde ,la misma tarde que Rodrigo pasaba por su casa, Juan regaba el jardín, un precioso Jardín que el mismo había hecho plantando flores muy hermosas, Rosas y azucenas, que eran las que más le gustaban, de pronto también su rostro dibujo una leve sonrisa al ver que Rodrigo se acercaba ,y al pasar junto a él, sin pensarlo dos veces, dejo caer la manguera intencionalmente para llamar la atención de aquel apuesto Ojiverde que pasaba, Hola , musito Rodrigo, esperando una respuesta que a tan solo dos segundos, era una eternidad la espera para él la contestación de aquel hermoso chico,podía notarse su nerviosismo que lo hacía más desesperado, Hola, contesto Juan, como te va, Rodrigo sin pensarlo más contesto casi inmediatamente a la respuesta de aquella voz que para él era como una melodía para sus oídos, Muy bien gracias, Que bonitas están tus flores, tienes los mismos gustos míos, Rosas y azucenas, Juan le contesto, gracias, y de verdad te gustan las rosas y azucenas también, no creí que te gustaran, porque a mucha gente solo les gustan las rosas, Bueno cada persona difiere de gustos, pero creo que tu y yo tenemos un tipo de conexión dijo Rodrigo, tal vez eso sea le contesto Juan, Durante un momento de la conversación, sus miradas se cruzaron entrelazándose, y dentro de Rodrigo empezó a nacer un sentimiento hermoso que hacía que el cielo lo viera color de Rosa, y era el sentimiento del amor, Juan por su parte, no quería que aquella conversación terminara, pues temía que no hubiera nuevamente la oportunidad de volver a ver pasar a aquel ojiverde que también había despertado un sentimiento oculto dentro de el, que muchas veces había sentido pero el temor lo reprimía de sentir aquello, pero mucho más represión le producía decirlo, Bueno espero verte nuevamente ,volvió a la carga Rodrigo con sus palabras, aquí estoy siempre le contesto Juan, cuando quieras verme, ya sabes dónde encontrarme, Rodrigo no quería irse tan aprisa, quería seguir contemplando a Juan que ya le había robado un pedazo de su corazón, y que tal vez en ese momento, sintió que se había empezado a escribir un nuevo capítulo de su vida, se despidió de mano y empezó a alejarse, nunca se dio cuenta que la mirada brillante de Juan, aquel chico de Hermosos ojos azules , lo despidió hasta perderse en la lejanía de la calle, sin saber que el destino ya tenía escrito para él un Idilio lleno de amor, dulzura, tristeza y quizás olvido.
Continua.