Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Tú que caíste igual que los viñedos,
tú que caíste como la República,
un hombre bueno con los huesos dolorosos,
necio en su bastón
jamás serás ridículo,
muriendo lejos de tu hogar
como cantase el mundo;
los Campos de Castilla lacerados
por la dictadura y el cómplice foráneo.
Acaso basta recordarlo:
cuentan que te sacaron
de una mínima alcoba en una sábana:
para enterrar tus huesos era suficiente.
Pero como pompas de jabón tus versos
jamás se romperían en el recuerdo.
Flores en verano para que no machaquen
la cal de tu traje negro pulverizándose,
tu sombrero y la siesta de tus balcones,
salidos a la calle
como gritando una canción de libertad.
Ser o no ser…no ser,
tan solo estelas en la mar.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
dERECHOS DE AUTOR PROTEGIDOS POR LEY
ILUSTRACIÓN: BIOGRAFÍAS Y VIDAS.