prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los niños sueltos en la tarde del toro
gozan del cuervo herido por un relámpago.
Lo han encontrado cerca de la estación nebulosa
donde los trenes que funcionaban a carbón
yacen llenos de moho.
Algunos son maestros de las agujas, los otros tienen ropa nueva.
Esta esquina de crueldad infantil no pertenece a ninguna calle de la memoria
pero la guardo en los callos.
He visto cómo se hace, dice el que parece vaivoda de la pobreza
y el cuervo se dilata hasta picotear en su propio alma
los últimos granos de tiempo.
Entre las articulaciones el cuervo se olvida, tanto rodar de huesos
hace que el arrepentimiento se vuelva insalubre
y es requerida la amputación de las culpas
tal vez por eso fumo, para dar color a los días que me hubiera gustado no haberlos vivido,
para reventar las plumas negras
que barren el calcio de mi recién noviazgo con la muerte.
gozan del cuervo herido por un relámpago.
Lo han encontrado cerca de la estación nebulosa
donde los trenes que funcionaban a carbón
yacen llenos de moho.
Algunos son maestros de las agujas, los otros tienen ropa nueva.
Esta esquina de crueldad infantil no pertenece a ninguna calle de la memoria
pero la guardo en los callos.
He visto cómo se hace, dice el que parece vaivoda de la pobreza
y el cuervo se dilata hasta picotear en su propio alma
los últimos granos de tiempo.
Entre las articulaciones el cuervo se olvida, tanto rodar de huesos
hace que el arrepentimiento se vuelva insalubre
y es requerida la amputación de las culpas
tal vez por eso fumo, para dar color a los días que me hubiera gustado no haberlos vivido,
para reventar las plumas negras
que barren el calcio de mi recién noviazgo con la muerte.
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