yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los días nublados son aguaceros de recuerdos,
alfombras con nombres estampados,
son fotos antiguas que al mirarlas presagian llanto
son viejos discos para soñar;
los días nublados son alas que nos cortamos,
un ayer que no termina, un futuro improvisado,
el viejo tocadiscos cansado, el terco sueño olvidado,
las flores del jardín que siempre sonreían con aire burlón
y los esfuerzos mal encauzados.
Los días de nublados huelen a balones, a tardes de escondite
y a los besos de mamá,
a la tía Chucha y sus regaños de artificio, al instante ausente de papá,
huelen a ausencia y a días soleados ,
a memorias mojadas de la vieja casa que ya no esta,
a charcos de ranas, profesores adustos,
amigos confusos, novias para olvidar.
Los días nublados huelen a tierra fresca de sepulcro,
a cruces en el calendario,
a promesas sin prosperidad.
Los días nublados saben a ausencia, a sueños narcóticos de poeta,
palabras desgarradas por el vendaval,
estos días huelen a borracheras adolescentes,
a los amores que no llegaron,
a charcos de trementina, las bellas trenzas de la vecina,
cometas tercos que se negaron a despegar.
Los días nublados son potros necios
que acaban siempre llenos de llanto.
alfombras con nombres estampados,
son fotos antiguas que al mirarlas presagian llanto
son viejos discos para soñar;
los días nublados son alas que nos cortamos,
un ayer que no termina, un futuro improvisado,
el viejo tocadiscos cansado, el terco sueño olvidado,
las flores del jardín que siempre sonreían con aire burlón
y los esfuerzos mal encauzados.
Los días de nublados huelen a balones, a tardes de escondite
y a los besos de mamá,
a la tía Chucha y sus regaños de artificio, al instante ausente de papá,
huelen a ausencia y a días soleados ,
a memorias mojadas de la vieja casa que ya no esta,
a charcos de ranas, profesores adustos,
amigos confusos, novias para olvidar.
Los días nublados huelen a tierra fresca de sepulcro,
a cruces en el calendario,
a promesas sin prosperidad.
Los días nublados saben a ausencia, a sueños narcóticos de poeta,
palabras desgarradas por el vendaval,
estos días huelen a borracheras adolescentes,
a los amores que no llegaron,
a charcos de trementina, las bellas trenzas de la vecina,
cometas tercos que se negaron a despegar.
Los días nublados son potros necios
que acaban siempre llenos de llanto.
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