urquiza
Poeta adicto al portal
Ya la carne de nuestros cuerpos
roza la armadura de la vida
va quedando poco aliento
va cediendo el lujo de la noche
un grato silencio, una espesura
todo de golpe
se pierde en el tiempo.
El cuerpo sumergido a nuestra propia guerra
se va extinguiendo
como se extingue los sentidos
no quedan avenidas por caminar
no quedan horas
solo quien supo entender de caminos
sabrá el verdadero sentido de caminarlos.
roza la armadura de la vida
va quedando poco aliento
va cediendo el lujo de la noche
un grato silencio, una espesura
todo de golpe
se pierde en el tiempo.
El cuerpo sumergido a nuestra propia guerra
se va extinguiendo
como se extingue los sentidos
no quedan avenidas por caminar
no quedan horas
solo quien supo entender de caminos
sabrá el verdadero sentido de caminarlos.