Nuestra inocencia.

Versos entre dos orillas

Poeta recién llegado
Gracias a Antonio Gala ("pero pido que ningún juez declare mi inocencia...")

Sus brotes verdes, señor mío, acaso,
¿no queman ni calcinan mi paciencia?
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

La cabeza gacha, al cuello la soga,
las manos atadas, en penitencia.
El aire que alentamos nos ahoga...
y sin clemencia.

El tedio y el temor nos piden paso:
se archivó la causa de otra sentencia.
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

Harto de ver enfermos sin camilla,
de la duda que lastra la decencia,
desasosiega la razón, humilla…
y sin clemencia.

Juntos y no vencidos no podemos
pedir y exigir solo en apariencia.
Con todo y con nada no merecemos…
nuestra inocencia.



Francesc.
 
La justicia terrena es traicionera, la divina, es verdadera.
Bonito poema en pie quebrado, gracias por compartirlo.

Gracias a Antonio Gala ("pero pido que ningún juez declare mi inocencia...")

Sus brotes verdes, señor mío, acaso,
¿no queman ni calcinan mi paciencia?
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

La cabeza gacha, al cuello la soga,
las manos atadas, en penitencia.
El aire que alentamos nos ahoga...
y sin clemencia.

El tedio y el temor nos piden paso:
se archivó la causa de otra sentencia.
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

Harto de ver enfermos sin camilla,
de la duda que lastra la decencia,
desasosiega la razón, humilla…
y sin clemencia.

Juntos y no vencidos no podemos
pedir y exigir solo en apariencia.
Con todo y con nada no merecemos…
nuestra inocencia.



Francesc.
 
Lo vuelvo a leer, y más me encanta.
Gracias a Antonio Gala ("pero pido que ningún juez declare mi inocencia...")

Sus brotes verdes, señor mío, acaso,
¿no queman ni calcinan mi paciencia?
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

La cabeza gacha, al cuello la soga,
las manos atadas, en penitencia.
El aire que alentamos nos ahoga...
y sin clemencia.

El tedio y el temor nos piden paso:
se archivó la causa de otra sentencia.
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

Harto de ver enfermos sin camilla,
de la duda que lastra la decencia,
desasosiega la razón, humilla…
y sin clemencia.

Juntos y no vencidos no podemos
pedir y exigir solo en apariencia.
Con todo y con nada no merecemos…
nuestra inocencia.



Francesc.
 
Gracias a Antonio Gala ("pero pido que ningún juez declare mi inocencia...")

Sus brotes verdes, señor mío, acaso,
¿no queman ni calcinan mi paciencia?
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

La cabeza gacha, al cuello la soga,
las manos atadas, en penitencia.
El aire que alentamos nos ahoga...
y sin clemencia.

El tedio y el temor nos piden paso:
se archivó la causa de otra sentencia.
Pero pido que ningún juez declare…
nuestra inocencia.

Harto de ver enfermos sin camilla,
de la duda que lastra la decencia,
desasosiega la razón, humilla…
y sin clemencia.

Juntos y no vencidos no podemos
pedir y exigir solo en apariencia.
Con todo y con nada no merecemos…
nuestra inocencia.



Francesc.

El tema de los jueces es algo serio, pues estos se basan en detalles y hechos. ¿Pero cómo llegan esos detalles y hechos a las manos de ellos? Eso ya es un tema bastante turbio; siempre hay manos negras, cosas que se pasan por alto o mejor dicho chivos expiatorios. También no niego la otra cara de estos jueces con ceguera y corrupción.

La justicia debe ser ciega; esta no debe mirar a las personas sino a los hechos con su idea de igualdad y sin ningún favoritismo, independientemente de la identidad, el dinero, el poder o la debilidad”. Pero esto es imposible cuando hay un manto de corrupción que la envuelve.


Certero poema que expresa un poco del miedo que muchos temen y callan.


Un abrazo.
 

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