Nuestra lucha

Nuestra lucha.

Parecíamos borrachos es trasnochados, con la cabeza dando vueltas,

Mirando mariposas en vez de halcones.

Y entre todos lo hicimos

Creamos el milagro,

De la nada logramos avanzar,

Sin haber caminos posibles,

Entre piedras, paja y nubes del desierto en espacios solitarios,

Caminamos y nadie lo noto más que ustedes.

Solíamos pensar que éramos atípicos, inconstantes,

Ella soñadora, idealista, tímida paloma a la que solo empujo a la plaza cada nuevo nacimiento,

Se disfrazó de águila, oso de agua otras veces.

Ellos pueriles, leña de su chimenea,

Esperaban en casa como pájaros enjaulados, rompían con sus picos el silencio,

El cansancio, la incertidumbre de un reto que se convertía en leña.

Al verla llegar casi todos corrían a recibir las bolsas,

Llenas de sueños, de esperanza, de una pelota comprada con las manchas de su rostro y unos ojos llenos de Luz, apenas si dejaban colocar en la mesa los paquetes, sus manos inquietas y sus corazones ávidos.

Así transcurrieron los años,

Nada fue fácil,

Ella buscando las cotufas en la plaza, las pelotas en las vidrieras,

La talla de sus pantalones escolares, el cuaderno doble línea.

Mirándolos lánguida con infinita ternura inmortal de hadas, duendes y espantos.

Ellos descubriendo el mundo, llenos de la imperiosa energía juvenil,

Peleándose como perros y gatos,

Corriendo detrás de las cometas,

Equivocándose mil veces, Con las falsas ilusiones del mundo, distrayendo su energía en la oscuridad de una nada, de donde siempre volvían para abrir las bolsas en feliz algarabía y decirle a ella que la Amaban,

Que siempre amanecía.

A mis hijos a quienes adoro, con ellos descubrí en mi caminar que no hay frio, que existen las chimeneas, que el Amor transforma todo, hasta una paloma en Águila.

Los Amo más allá del infinito.
 
Nuestra lucha.

Parecíamos borrachos es trasnochados, con la cabeza dando vueltas,

Mirando mariposas en vez de halcones.

Y entre todos lo hicimos

Creamos el milagro,

De la nada logramos avanzar,

Sin haber caminos posibles,

Entre piedras, paja y nubes del desierto en espacios solitarios,

Caminamos y nadie lo noto más que ustedes.

Solíamos pensar que éramos atípicos, inconstantes,

Ella soñadora, idealista, tímida paloma a la que solo empujo a la plaza cada nuevo nacimiento,

Se disfrazó de águila, oso de agua otras veces.

Ellos pueriles, leña de su chimenea,

Esperaban en casa como pájaros enjaulados, rompían con sus picos el silencio,

El cansancio, la incertidumbre de un reto que se convertía en leña.

Al verla llegar casi todos corrían a recibir las bolsas,

Llenas de sueños, de esperanza, de una pelota comprada con las manchas de su rostro y unos ojos llenos de Luz, apenas si dejaban colocar en la mesa los paquetes, sus manos inquietas y sus corazones ávidos.

Así transcurrieron los años,

Nada fue fácil,

Ella buscando las cotufas en la plaza, las pelotas en las vidrieras,

La talla de sus pantalones escolares, el cuaderno doble línea.

Mirándolos lánguida con infinita ternura inmortal de hadas, duendes y espantos.

Ellos descubriendo el mundo, llenos de la imperiosa energía juvenil,

Peleándose como perros y gatos,

Corriendo detrás de las cometas,

Equivocándose mil veces, Con las falsas ilusiones del mundo, distrayendo su energía en la oscuridad de una nada, de donde siempre volvían para abrir las bolsas en feliz algarabía y decirle a ella que la Amaban,

Que siempre amanecía.

A mis hijos a quienes adoro, con ellos descubrí en mi caminar que no hay frio, que existen las chimeneas, que el Amor transforma todo, hasta una paloma en Águila.

Los Amo más allá del infinito.
Precioso poema amiga Yelenia, narras muy bellamente una peripecia vital llena de esperanza, amor y optimismo. Tu sensibilidad al poder. Me ha encantado. Abrazote vuela. Paco.
 

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