Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
Yo creía
que las cosas buenas
no existían para mí,
que solo la tristeza sería
siempre mi compañía.
Eso cambió
la tarde en que te conocí,
cuando oí tu voz con tal ternura,
quede conmovido e inevitablemente
me enamoré de ti,
de la bondad de tus palabras,
de la amabilidad de tus ojos,
y así fue como nuestra historia
comenzó.
A veces
cuando el viento sopla leve
siento que el tiempo se detiene
y tú me hablas,
entonces todo es como antes
cuando jugábamos
juntos tú y yo,
en ese tiempo mágico,
como en esa tarde
en la que nos enamoramos.
que las cosas buenas
no existían para mí,
que solo la tristeza sería
siempre mi compañía.
Eso cambió
la tarde en que te conocí,
cuando oí tu voz con tal ternura,
quede conmovido e inevitablemente
me enamoré de ti,
de la bondad de tus palabras,
de la amabilidad de tus ojos,
y así fue como nuestra historia
comenzó.
A veces
cuando el viento sopla leve
siento que el tiempo se detiene
y tú me hablas,
entonces todo es como antes
cuando jugábamos
juntos tú y yo,
en ese tiempo mágico,
como en esa tarde
en la que nos enamoramos.