reya
Poeta asiduo al portal
Mordí mis labios al sentirte cerca,
para que no escapara de mi boca un beso,
mis ojos recorrían con pasión tu cuerpo
más mi orgullo inútil me obligó al silencio.
Estube allí callada, quizás por mucho tiempo,
como estatua inerme, que azotaba el viento,
tragué mis lágrimas ,obvié mis sentimientos,
y soporté impávida mi atroz sufrimiento.
Mientras que tú ignorabas mi sufrir intenso,
que antepone al amor, contra el entendimiento,
tú sufrías callado, en tu interior, tu infierno.
Más no dijiste nada y te marchaste lejos,
desangró el orgullo nuestro amor, obseso
y fuimos redimidos a vagar ajenos,
al dolor de amarnos ,los dos en silencio.
para que no escapara de mi boca un beso,
mis ojos recorrían con pasión tu cuerpo
más mi orgullo inútil me obligó al silencio.
Estube allí callada, quizás por mucho tiempo,
como estatua inerme, que azotaba el viento,
tragué mis lágrimas ,obvié mis sentimientos,
y soporté impávida mi atroz sufrimiento.
Mientras que tú ignorabas mi sufrir intenso,
que antepone al amor, contra el entendimiento,
tú sufrías callado, en tu interior, tu infierno.
Más no dijiste nada y te marchaste lejos,
desangró el orgullo nuestro amor, obseso
y fuimos redimidos a vagar ajenos,
al dolor de amarnos ,los dos en silencio.