Marcosalejandro271999
Marco Alessandro
¿Cómo decirte que te amo?
De aquí a decir te amo, un paso, el verano ya está en su ocaso, sin duda el corazón por el amor corrompido está.
Sutil caricia de mis ensueños, no acaba el soñar al abrir los ojos sino que continúa en la vigilia.
Más lejana, más te amo, el tiempo no calla la voz del deseo.
La verdad es el todo, todo el secreto de lo recóndito del corazón ardiente.
Al imaginarte veo que acaricio tu rostro en solemne suavidad pero de aquí a la caricia media un abismo. Ni siquiera oigo tu música, la voz de tus labios pétalos de rosa, ansío la escucha de tu canción, las palabras de tu boca necesito para serenar mi corazón ansioso de ti.
Siento estar en la playa y tú en el océano, señalas el infinito horizonte, me es imposible llegar a ti. Un voz dentro de mí decía: "Puedes enamorarte sin reparos, tranquilamente", si renuncio a la autenticidad de este sentir profundo sería dejar marchitar la flor luego del ocaso, ni las tinieblas pueden sucumbir el amor, la luz del sol es tu rostro y las tinieblas son la lejanía que nos separa.
En silencio te adoro, en la inmanencia dentro de mí estás, dentro de mis pensamientos habitas. Si tan sólo pudiera acariciar tu cabello, me derretiría ante tu mirada, si a lo lejos estás y tus ojos veo déjame besarte con la mirada.
Tu belleza, a la vez, es espiritual y sensible, es todo aquello visible e invisible en ti.
El infinito horizonte, así como la apariencia eterna del mar, es una frontera de separación entre la correspondencia y el sentir presente, agudo y sin medida.
De aquí a decir te amo, un paso, el verano ya está en su ocaso, sin duda el corazón por el amor corrompido está.
Sutil caricia de mis ensueños, no acaba el soñar al abrir los ojos sino que continúa en la vigilia.
Más lejana, más te amo, el tiempo no calla la voz del deseo.
La verdad es el todo, todo el secreto de lo recóndito del corazón ardiente.
Al imaginarte veo que acaricio tu rostro en solemne suavidad pero de aquí a la caricia media un abismo. Ni siquiera oigo tu música, la voz de tus labios pétalos de rosa, ansío la escucha de tu canción, las palabras de tu boca necesito para serenar mi corazón ansioso de ti.
Siento estar en la playa y tú en el océano, señalas el infinito horizonte, me es imposible llegar a ti. Un voz dentro de mí decía: "Puedes enamorarte sin reparos, tranquilamente", si renuncio a la autenticidad de este sentir profundo sería dejar marchitar la flor luego del ocaso, ni las tinieblas pueden sucumbir el amor, la luz del sol es tu rostro y las tinieblas son la lejanía que nos separa.
En silencio te adoro, en la inmanencia dentro de mí estás, dentro de mis pensamientos habitas. Si tan sólo pudiera acariciar tu cabello, me derretiría ante tu mirada, si a lo lejos estás y tus ojos veo déjame besarte con la mirada.
Tu belleza, a la vez, es espiritual y sensible, es todo aquello visible e invisible en ti.
El infinito horizonte, así como la apariencia eterna del mar, es una frontera de separación entre la correspondencia y el sentir presente, agudo y sin medida.