AzUrA
Poeta recién llegado
Hoy ha venido a mí, con el único y vacío propósito de recibir placer. Ese placer tan frío y doloroso al que me he condenado, un placer completamente seco y lleno de nada. Esta noche no deberá haber nada más que un encuentro sexual, eso bien lo sé.
¿Qué pasa aquí? Puedo sentir cada una de sus caricias, sus manos tan tibias recorriendo mi piel, sus labios besando y erizando cada rincón de mí ser...
¿Qué me está pasando? Puedo sentir como cada una de las cascaras viejas y resecas, que cubrían a mi duro y triste corazón, comienzan a desquebrajarse, cayendo una a una dejan al descubierto un corazón indefenso, sensible, inocente...
Se percibe un agradable aroma a amor en la habitación, amor que sin duda se consolidaría poco a poco en este acto físico. No quiero pensar en que tú me tienes entre tus brazos, sumergida en el delirio de un éxtasis inolvidable, únicamente por el deseo desalmado de recibir placer, placer que se extinguirá y nada más pasará... No pensaré en nada, solo me dejaré llevar...
Aún puedo sentir tu fuego incendiando mi alma, tu corazón agitado de tanta pasión, las respiraciones se aceleran cada vez más mientras consigues lo que querías, para mi desgracia todo terminó. Te amo ahora, sé que te diste cuenta al sentir mi cuerpo volverse frágil. Pero ojalá tu mente derribe ese pensamiento como mi corazón hará con este sentimiento.
Ahora eres tan indiferente, tan distante como siempre, no hay más sonidos en el aire que palabras cortantes. Mi alma pide a gritos decirte lo que siente, ese amor esclavizado rogando libertad.
Te alejas tranquilamente de mí, de mi habitación, de mi mundo...
Tal vez no te vuelva a ver, pero donde quiera que te encuentres, te agradezco el haber quitado las amarras a mi corazón, y espero que algún día alguien libere al tuyo de esa cruel prisión.
¿Qué pasa aquí? Puedo sentir cada una de sus caricias, sus manos tan tibias recorriendo mi piel, sus labios besando y erizando cada rincón de mí ser...
¿Qué me está pasando? Puedo sentir como cada una de las cascaras viejas y resecas, que cubrían a mi duro y triste corazón, comienzan a desquebrajarse, cayendo una a una dejan al descubierto un corazón indefenso, sensible, inocente...
Se percibe un agradable aroma a amor en la habitación, amor que sin duda se consolidaría poco a poco en este acto físico. No quiero pensar en que tú me tienes entre tus brazos, sumergida en el delirio de un éxtasis inolvidable, únicamente por el deseo desalmado de recibir placer, placer que se extinguirá y nada más pasará... No pensaré en nada, solo me dejaré llevar...
Aún puedo sentir tu fuego incendiando mi alma, tu corazón agitado de tanta pasión, las respiraciones se aceleran cada vez más mientras consigues lo que querías, para mi desgracia todo terminó. Te amo ahora, sé que te diste cuenta al sentir mi cuerpo volverse frágil. Pero ojalá tu mente derribe ese pensamiento como mi corazón hará con este sentimiento.
Ahora eres tan indiferente, tan distante como siempre, no hay más sonidos en el aire que palabras cortantes. Mi alma pide a gritos decirte lo que siente, ese amor esclavizado rogando libertad.
Te alejas tranquilamente de mí, de mi habitación, de mi mundo...
Tal vez no te vuelva a ver, pero donde quiera que te encuentres, te agradezco el haber quitado las amarras a mi corazón, y espero que algún día alguien libere al tuyo de esa cruel prisión.