Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdos de mis días
en la tierra del Ché
Hermosa verticalidad horizontal
prendida a las vides de su historia,
tan añeja como el Trapiche profiteé
en los tablones
De sus copiosos teatros
tan folclóricos y elegantes.
Tangos resonantes con la
sangres servidaen cada copa
Vestidos mostrando la intimidad
del fragor de un baile llevado
en la bandera y en el pecho
Aquella vena nació grande,
con poco menos de tres codos,
mas su presión sanguínea
no duerme ni se estrangula
Cada función en sus tarimas
representan la esencia de su
alegría, de su cultura y pasión.
marcando clara tendencia.
Y ahí va...
De brazos de Arturo Umberto
quien la encamia por las plazas
y rotondas en desarrollo;
llenas de teatros digitales,
Impregnada de futuro presente,
de lo imposible posible
para tiempos de antaño
como el Inca jamás imaginaría.
Por esa vereda
mis pasos besaron su vino
y mis alas contemplaron
su historia, aleteban sin volar
Aleteban al ver su espiga erguida
como un dígito dentro de su aro
apuntando al cosmo,
Aleteban al ver sus quioscos,
sus flores a pesos y precio
de encantadores
Nueve días en tus seno
alimentándome de tu pecho,
hospedado en tus venas
hermosa hija del Sur.
en la tierra del Ché
Hermosa verticalidad horizontal
prendida a las vides de su historia,
tan añeja como el Trapiche profiteé
en los tablones
De sus copiosos teatros
tan folclóricos y elegantes.
Tangos resonantes con la
sangres servidaen cada copa
Vestidos mostrando la intimidad
del fragor de un baile llevado
en la bandera y en el pecho
Aquella vena nació grande,
con poco menos de tres codos,
mas su presión sanguínea
no duerme ni se estrangula
Cada función en sus tarimas
representan la esencia de su
alegría, de su cultura y pasión.
marcando clara tendencia.
Y ahí va...
De brazos de Arturo Umberto
quien la encamia por las plazas
y rotondas en desarrollo;
llenas de teatros digitales,
Impregnada de futuro presente,
de lo imposible posible
para tiempos de antaño
como el Inca jamás imaginaría.
Por esa vereda
mis pasos besaron su vino
y mis alas contemplaron
su historia, aleteban sin volar
Aleteban al ver su espiga erguida
como un dígito dentro de su aro
apuntando al cosmo,
Aleteban al ver sus quioscos,
sus flores a pesos y precio
de encantadores
Nueve días en tus seno
alimentándome de tu pecho,
hospedado en tus venas
hermosa hija del Sur.
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