Hoy la vida se abre como un libro nuevo,
con páginas blancas, sin peso ni dueño;
cada letra que escribo es un sueño,
un eco sereno del saber que llevo.
En cada instante, el mundo me enseña,
un matiz distinto, un rincón sin prisa,
y en su misterio, mi alma improvisa,
bebiendo el saber que el tiempo despeña.
Camino despacio, sin ansias ni miedos,
descubro el placer de pensar, de ser,
un viajero eterno en un renacer,
que encuentra la paz en sus propios ruedos.
¿Qué mayor fortuna hay, que estar presente,
que sentir el sol, el aire, la vida,
y saber que la verdad no está escondida,
sino en cada latido, simple y consciente?
Es tu oportunidad, un faro brillante,
para seguir aprendiendo y amando,
y hallar el tesoro que, asomando
siempre estuvo en ti, callado y constante.
con páginas blancas, sin peso ni dueño;
cada letra que escribo es un sueño,
un eco sereno del saber que llevo.
En cada instante, el mundo me enseña,
un matiz distinto, un rincón sin prisa,
y en su misterio, mi alma improvisa,
bebiendo el saber que el tiempo despeña.
Camino despacio, sin ansias ni miedos,
descubro el placer de pensar, de ser,
un viajero eterno en un renacer,
que encuentra la paz en sus propios ruedos.
¿Qué mayor fortuna hay, que estar presente,
que sentir el sol, el aire, la vida,
y saber que la verdad no está escondida,
sino en cada latido, simple y consciente?
Es tu oportunidad, un faro brillante,
para seguir aprendiendo y amando,
y hallar el tesoro que, asomando
siempre estuvo en ti, callado y constante.
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