Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
| Enseguida de aterrizar tomé mi planilla y salí al patio del manicomio. Los 'pacientes' van y vienen haciendo piruetas, muecas, señales, gritando, llorando, sonriendo, cercados, 'locos'. Ninguno tristemente sano; todos, desenmascarando la cordura sin una pizca de vergüenza. Me miran, me muestran, me tocan, me ignoran, mientras exponen abiertamente las manías que todos escondemos. Yo, sólo los observo y anoto síntomas (cualidades); orgulloso de mi reloj despertador al cuello, seguro de mis alas de hojalata. ¡Qué bien elegí este mundo! |
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