El sol renace
espejean las charcas
rebrilla el verde.
El pájaro huído
ha vuelto con el sol
a mi ventana.
Oros y bronces
como fastos de muerte
el bosque adornan.
Un grueso sapo
en la calle encharcada
mira insolente.
Rojos madroños
son las ásperas lágrimas
de aquel viejo árbol.
Sobre el camino
una vieja capilla
nace el silencio.
Piedras antiguas
con aroma de incienso
la vieja reza.
espejean las charcas
rebrilla el verde.
El pájaro huído
ha vuelto con el sol
a mi ventana.
Oros y bronces
como fastos de muerte
el bosque adornan.
Un grueso sapo
en la calle encharcada
mira insolente.
Rojos madroños
son las ásperas lágrimas
de aquel viejo árbol.
Sobre el camino
una vieja capilla
nace el silencio.
Piedras antiguas
con aroma de incienso
la vieja reza.