Nunca creí...

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Hay un miedo que me arrastra hasta los abismos,
un temor que no logro descifrar
porque cuando lo intento me tiembla el alma incorpórea,
porque la sangre late sin frenos

Resuman flujo las paredes de esta casa antigua.
Esta casa que mi piel habita
Es mi corazón, como caras sangrantes de espanto,
buscando el rostro que ya no veo.

Solo una escalera llamada esperanza, me separa de ese enjambre de venas cancerosas,
de mimbres oxidados que quieren atarme
asfixiarme por el amor que en otro tiempo tejimos.
¡No me dejan alcanzarte!

Mi derrota es estrepitosa,
el corazón naufraga errante,
sin destino,
sin faro al que dirigirse


Mas la victoria es certera cuando abrazo el olvido
ella es mi único estimulo de lucha.
Mientras, abro mis oídos a la voces amantes de infantes que piden vivir
¡Ellos y su hambre de vida…!
Y yo sin cesar de arroparles, les debo amor.

Ahora solo me quedan los recuerdos,
los pesares,
los laberintos de venas rotas por el dolor de las desavenencias.
Las liturgias para la costumbre,
horas pasadas,
noches de vela,
esperas sin fruto,
desgaste de caricias,
desilusiones de altares ficticios,
palabras engañosas,
miel sobre heridas,

Quise no obstante, que el recuerdo ofendiera mis pensamientos
que mi memoria maltratara a mi alma herida.
Quise dejar de ser...
Pero nunca pude creer a los labios lisonjeros que me confundían,
a las voces que me hirieron en los mas tierno,
No pude...

No, no, no, nunca creí, es por eso que aun vivo.
Por el hambre del amor que anhelo,
Por el ansia del amor verdadero



SHA.
 
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Hay un miedo que me arrastra hasta los abismos,
un temor que no logro descifrar
porque cuando lo intento me tiembla el alma incorpórea,
porque la sangre late sin frenos

Resuman flujo las paredes de esta casa antigua.
Esta casa que mi piel habita
Es mi corazón, como caras sangrantes de espanto,
buscando el rostro que ya no veo.

Solo una escalera llamada esperanza, me separa de ese enjambre de venas cancerosas,
de mimbres oxidados que quieren atarme
asfixiarme por el amor que en otro tiempo tejimos.
¡No me dejan alcanzarte!

Mi derrota es estrepitosa,
el corazón naufraga errante,
sin destino,
sin faro al que dirigirse


Mas la victoria es certera cuando abrazo el olvido
ella es mi único estimulo de lucha.
Mientras, abro mis oídos a la voces amantes de infantes que piden vivir
¡Ellos y su hambre de vida…!
Y yo sin cesar de arroparles, les debo amor.

Ahora solo me quedan los recuerdos,
los pesares,
los laberintos de venas rotas por el dolor de las desavenencias.
Las liturgias para la costumbre,
horas pasadas,
noches de vela,
esperas sin fruto,
desgaste de caricias,
desilusiones de altares ficticios,
palabras engañosas,
miel sobre heridas,

Quise no obstante, que el recuerdo ofendiera mis pensamientos
que mi memoria maltratara a mi alma herida.
Quise dejar de ser...
Pero nunca pude creer a los labios lisonjeros que me confundían,
a las voces que me hirieron en los mas tierno,
No pude...

No, no, no, nunca creí, es por eso que aun vivo.
Por el hambre del amor que anhelo,
Por el ansia del amor verdadero



SHA.
Es el miedo, en ocasiones, un seguro de vida; y el temor un aliciente para intentar ver más allá.
Entre olvidos y recuerdos vamos tejiendo la memoria… y curando heridas.
Precioso poema que sale de adentro y llega lejos.
Otro abrazote, chicharrera, desde los llanos.
 
Y es que el miedo y el temor, difícilmente dan lugar al amor verdadero... Más bien lo bloquean en el más profundo de los abismos...
Bello y al tiempo trágico, querida Lirae
 
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Hay un miedo que me arrastra hasta los abismos,
un temor que no logro descifrar
porque cuando lo intento me tiembla el alma incorpórea,
porque la sangre late sin frenos

Resuman flujo las paredes de esta casa antigua.
Esta casa que mi piel habita
Es mi corazón, como caras sangrantes de espanto,
buscando el rostro que ya no veo.

Solo una escalera llamada esperanza, me separa de ese enjambre de venas cancerosas,
de mimbres oxidados que quieren atarme
asfixiarme por el amor que en otro tiempo tejimos.
¡No me dejan alcanzarte!

Mi derrota es estrepitosa,
el corazón naufraga errante,
sin destino,
sin faro al que dirigirse


Mas la victoria es certera cuando abrazo el olvido
ella es mi único estimulo de lucha.
Mientras, abro mis oídos a la voces amantes de infantes que piden vivir
¡Ellos y su hambre de vida…!
Y yo sin cesar de arroparles, les debo amor.

Ahora solo me quedan los recuerdos,
los pesares,
los laberintos de venas rotas por el dolor de las desavenencias.
Las liturgias para la costumbre,
horas pasadas,
noches de vela,
esperas sin fruto,
desgaste de caricias,
desilusiones de altares ficticios,
palabras engañosas,
miel sobre heridas,

Quise no obstante, que el recuerdo ofendiera mis pensamientos
que mi memoria maltratara a mi alma herida.
Quise dejar de ser...
Pero nunca pude creer a los labios lisonjeros que me confundían,
a las voces que me hirieron en los mas tierno,
No pude...

No, no, no, nunca creí, es por eso que aun vivo.
Por el hambre del amor que anhelo,
Por el ansia del amor verdadero



SHA.
Ansia de amor verdadero, que confundirá a todos los miedos. Los dejará a un lado, pues es fuerte el corazón cuando se lo propone. Versos éstos, que van pasando como pasa el tren por el castillo del terror, esperando la luz al final del recorrido. Mas no lo dudes, ahí estará, aguardándote, con los brazos abiertos para acoger tus temores u enjugar tus miedos.
Tu poesía siempre conmueve Sandra. El final de tu poema, es la redención del sufrimiento. Un beso.
 

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