Está bien, vete,
apaga la luz,
no quiero ver tu figura
haciéndose pequeña.
Voy a prender la radio,
no quiero oír el ruido grande de tus pasos
cuando vayan haciéndose lejanos.
Cuando abra mis ojos
y ya te hayas ido
habrá un gran silencio.
Con mis poquitas fuerzas
cerraré la puerta
y asegurándola tres veces,
finalmente le daré la espalda.
Ya todo estaba fuera de fase;
yo parecía un niñito feliz
con su grillito en la jaula,
pero la salida de mi casa,
siempre estuvo abierta.
Las escaleras despejadas;
la salida a la calle, la calle,
el sol, el cielo extenso,
el aire para volar...
¡Siempre fueron tuyos!
Nunca fuiste mía,
mi casa y sus enseres
nunca fue tu hogar
ni me tuviste en tu corazón.
No existimos en los parques
ni en los cines ni en los bares
ni en ninguna discoteque,
bailamos apretados
una canción romántica.
Nunca tuvimos
respiraciones entrecortadas
en ninguna alcoba
apretándonos las manos.
¨Se encendía el firmamento de colores¨
¿te acuerdas de estas tus palabras?
Nunca existieron nuestros labios
diciendo nuestros nombres,
ahora que te fuiste...
Los míos están temblando.
Maldonado
22/02/14