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Nunca fui poeta

R. Lamark

H.R. Lamark

Nunca fui Poeta

Por si aún queda algún dudoso,

todos ustedes,

han tenido en sus bocas la verdad y la razón,

evidente y distanciable,

proclamar que no existe duda

y que es verdad,

pues yo no soy un poeta,

no declino versos que falsifiquen testimonios

porque versos no he de configurar,

si acaso los sentimientos son como para el ebrio

lo que le supone al alma tranquilidad de incompletitudes,

entonces tendrán razón,

yo no soy poeta.


Es verdad lo que decían,

que no era poeta y que nunca llegaría a serlo,

¡que han de importar mis versos!

soy de ellos sujeto acrónimo

de letras sin sentido,

escritas en difuso

al tiempo que retocan las campanas

y suenan los tambores del olvido.


¿Acaso ya se te olvidó por qué escribes?

no era para darles a los perros comida que les sirviera de sus antojos

ni para servirse con traje los estragos de la vejez inerte,

no era porque el tonto tuviera que decir algo

sí de por medio no había algo que decir.

Nunca supusieron que el poeta es declamólogo

lo que el escritor es a sus vestigios,

de sus letras sin sentido,

y de su canto en escrituras que no serán leídas.


Es real, triste, confuso y evidente,

yo no soy poeta,

lo serán ellos,

los aclamados uno entre millones,

cuantas y cuantas letras no se pierden

entre el cósmico desdén de no leer,

de no ensayar,

de no redactar,

de no servir y tener suerte,

cuantas y cuantas letras quedan en el olvido

como confesiones desnudas que alimentan un vicio ajeno,

no son dedicatorias para la gente,

no son aclamaciones de su propia alma,

son solo desvaríos como lo son alucinaciones sin sentido,

prosas que solo hablan y hablan.


Nunca fui poeta,

¡como pude creer que llegué a serlo alguna vez!

mis letras desvalidas y sin rostro

palidecían con la experiencia del maestro,

de aquel al que no se le reprocha nada

y que nada le debe a su destino.


Aquí dejo mi testimonio,

manifiesto que, efectivamente,

estas letras carecen de sentido,

que soy inútil ante el estorbo ingrato

y el recelo resistente de escritura,

y que nunca fui poeta

y nunca podre serlo.​
 
Última edición:
Nunca fui Poeta

Por si aún queda algún dudoso,

todos ustedes,

han tenido en sus bocas la verdad y la razón,

evidente y distanciable,

proclamar que no existe duda

y que es verdad,

pues yo no soy un poeta,

no declino versos que falsifiquen testimonios

porque versos no he de configurar,

si acaso los sentimientos son como para el ebrio

lo que le supone al alma tranquilidad de incompletitudes,

entonces tendrán razón,

yo no soy poeta.


Es verdad lo que decían,

que no era poeta y que nunca llegaría a serlo,

¡que han de importar mis versos!

soy de ellos sujeto acrónimo

de letras sin sentido,

escritas en difuso

al tiempo que retocan las campanas

y suenan los tambores del olvido.


¿Acaso ya se te olvidó por qué escribes?

no era para darles a los perros comida que les sirviera de sus antojos

ni para servirse con traje los estragos de la vejez inerte,

no era porque el tonto tuviera que decir algo

sí de por medio no había algo que decir.

Nunca supusieron que el poeta es declamólogo

lo que el escritor es a sus vestigios,

de sus letras sin sentido,

Y de su canto en escrituras que no serán leídas


Es real, triste, confuso y evidente,

yo no soy poeta,

lo serán ellos,

los aclamados uno entre millones,

cuantas y cuantas letras no se pierden

entre el cósmico desdén de no leer,

de no ensayar,

de no redactar,

de no servir y tener suerte,

cuantas y cuantas letras quedan en el olvido

como confesiones desnudas que alimentan un vicio ajeno,

no son dedicatorias para la gente,

no son aclamaciones de su propia alma,

son solo desvaríos como lo son alucinaciones sin sentido,

prosas que solo hablan y hablan.


Nunca fui poeta,

¡como pude creer que llegué a serlo alguna vez!

Mis letras desvalidas y sin rostro

palidecían con la experiencia del maestro

de aquel al que no se le reprocha nada

y que nada le debe a su destino.


Aquí dejo mi testimonio,

manifiesto que, efectivamente,

estas letras carecen de sentido,

que soy inútil ante el estorbo ingrato

y el recelo resistente de escritura,

y que nunca fui poeta

y nunca podre serlo.​
Un testimonio profundo con alma de poeta.

Saludos
 
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