bailandosolo
Poeta recién llegado
¡ Tanta luz !, ¡ Tanta oscuridad!
y los pasos por el borde del abismo siguiendo ancestrales huellas en busca del conocimiento,
de la nobleza de nuestros apellidos para vengar las traiciones del amor. Campos llenos de hombres heridos, abatidos por innumerables guerras
¿ Cuándo llegará nuestro descanso?, ¿Dónde está la justicia?
¿Se acordaron de nosotros en las plegarias?,
¿ Acaso nosotros pensamos en nuestro futuro, en el de nuestros hijos mientras íbamos ebrios?.
No, por nosotros solo rezaron nuestras mujeres, mientras iban mendigando comida para sus, nuestros hijos , vagando por los caminos, mientras el sol caía a plomo.
¿ Quién luchó más?,
¿Las mujeres en retaguardia, o los hombres en el campo de batalla?, mientras unas luchaban por sus hijos , otros luchaban por la patria.
¿No es acaso mejor defender a alguien que es de tu propia sangre que a un rey que nunca conocerás?.
Nos creíamos rebeldes, pero fuimos tan cobardes que hasta perdimos la dignidad al vendernos por unos tragos de aguardiente,
mientras muchos de nuestros compatriotas fueron ajusticiado en la plaza del pueblo.
¡ Tanta luz creíamos tener!, pero, al final, solo andábamos entre la bruma con olor a pólvora, por el borde del abismo, y más allá solo percibíamos la oscuridad, nos imaginábamos ser reyes pero solo éramos unos pobres mendigos, nos imaginábamos llenos de riquezas y nunca tuvimos un mendrugo de pan que dar a nuestros hijos.
¡ Maldita mente!, ¿cómo pararla?. Seguimos vagando por los caminos, incultos, felices, todavía esperanzados con ser poderosos, con ser los amos del mundo.
¡ Engañosa mente!, ¿ cómo pararla?.
Y, mientras, seguíamos callados, débiles, exhaustos, implorando comida, desmayándonos por las calles y acabando siendo títeres de los poderosos, bufones de los reyes.
Si señoras y señores,
¡ El mundo no cambia!
y los pasos por el borde del abismo siguiendo ancestrales huellas en busca del conocimiento,
de la nobleza de nuestros apellidos para vengar las traiciones del amor. Campos llenos de hombres heridos, abatidos por innumerables guerras
¿ Cuándo llegará nuestro descanso?, ¿Dónde está la justicia?
¿Se acordaron de nosotros en las plegarias?,
¿ Acaso nosotros pensamos en nuestro futuro, en el de nuestros hijos mientras íbamos ebrios?.
No, por nosotros solo rezaron nuestras mujeres, mientras iban mendigando comida para sus, nuestros hijos , vagando por los caminos, mientras el sol caía a plomo.
¿ Quién luchó más?,
¿Las mujeres en retaguardia, o los hombres en el campo de batalla?, mientras unas luchaban por sus hijos , otros luchaban por la patria.
¿No es acaso mejor defender a alguien que es de tu propia sangre que a un rey que nunca conocerás?.
Nos creíamos rebeldes, pero fuimos tan cobardes que hasta perdimos la dignidad al vendernos por unos tragos de aguardiente,
mientras muchos de nuestros compatriotas fueron ajusticiado en la plaza del pueblo.
¡ Tanta luz creíamos tener!, pero, al final, solo andábamos entre la bruma con olor a pólvora, por el borde del abismo, y más allá solo percibíamos la oscuridad, nos imaginábamos ser reyes pero solo éramos unos pobres mendigos, nos imaginábamos llenos de riquezas y nunca tuvimos un mendrugo de pan que dar a nuestros hijos.
¡ Maldita mente!, ¿cómo pararla?. Seguimos vagando por los caminos, incultos, felices, todavía esperanzados con ser poderosos, con ser los amos del mundo.
¡ Engañosa mente!, ¿ cómo pararla?.
Y, mientras, seguíamos callados, débiles, exhaustos, implorando comida, desmayándonos por las calles y acabando siendo títeres de los poderosos, bufones de los reyes.
Si señoras y señores,
¡ El mundo no cambia!