Nunca más
Un adios que durara por siempre.
No supimos enfrentar los miedos,
y ahora me sumerjo en un duelo,
mi cuerpo intenta escapar de mi,
lágrimas de dolor arden en mi rostro,
no son como todas, son frías,
como el hielo que desprendieron tus palabras.
Mi esperanza cayó, mañana no existe,
la fe invoca a mi muerte, me hiere,
me muestra mundos imaginarios
donde la perfección es moneda;
lo hizo, no lo hará, porque
ya no hay mañana esperandome.
Te llevaste más de lo que tenía,
dejaste la masa inherte, la única
que sólo aprendió a sentir dolor
Me estremezco,
no vi tus ojos marchando lejos,
sólo las palabras filosas, ocultas
tras una niebla imposible para ambos.
Desearía haberte visto una última vez,
fue hace mucho tiempo que oí tu voz
que como un himno elevaba mi espíritu,
esa sonrisa inocente que me robabas
ya no existirá jamás, la cambiamos,
ahora sollozos nocturnos ocuparán tu recuerdo
porque para mí nunca te irás, no te dejaré.
Pero un pensamiento no es más real que un sueño,
la realidad me guiará al abismo solitario
en cada nuevo amanecer.
Fue ayer cuando te esperaba cada tarde
y en una red de esperanzas abrazábamos
cada segundo que nos corría.
Cada sueño compartido, ¿dónde quedará?,
los sueños perduran en el tiempo,
dejan esa sensación de surrealidad
que degustábamos juntos
Te lastime, no merezco tu luz,
pero duele tanto esta oscuridad...
duele tanto saber que nunca más
es ahora mismo, y el posible mañana,
y de nuevo una rutina de olvido
que adoptaré para siempre, y hoy
este poema, que para nadie dice nada
y que es mi testamento, confesión.
Corre, princesa, lejos de mi destino
lleno de desesperación y tristeza,
es ese mi unico consuelo,
mantenerte lejos de mi innata maldad...
Hasta nunca, hasta siempre...