Xavier Arzola
Poeta recién llegado
Gobernados por un sentimiento imperecedero,
procedente de un tiempo inmemorial,
se induce una atracción inmortal,
ante la diosa que no puedo olvidar.
Gloriosa reina,
de oro semblante,
en mi subconsciente sigues palpitante,
en trances hipnóticos envías remitentes,
se me hace imposible olvidar;
ojos lumbreras,
manos de seda,
piel canela,
cara de cristal.
Estacionados en la penumbra,
experimentamos la vehemencia de la pasión,
blasonando nuestros linajes,
sin reglas heráldicas en el paraje,
perpetuamos recuerdos imborrables.
Indeleble mujer,
siento tu amor,
después de partir hacia un mundo exterior,
tu realidad para mi será inolvidable.
procedente de un tiempo inmemorial,
se induce una atracción inmortal,
ante la diosa que no puedo olvidar.
Gloriosa reina,
de oro semblante,
en mi subconsciente sigues palpitante,
en trances hipnóticos envías remitentes,
se me hace imposible olvidar;
ojos lumbreras,
manos de seda,
piel canela,
cara de cristal.
Estacionados en la penumbra,
experimentamos la vehemencia de la pasión,
blasonando nuestros linajes,
sin reglas heráldicas en el paraje,
perpetuamos recuerdos imborrables.
Indeleble mujer,
siento tu amor,
después de partir hacia un mundo exterior,
tu realidad para mi será inolvidable.