Armando Gómez
Poeta recién llegado
Continuo navegando en un tiempo no lineal, conformado por seis milésimas de café, medio cuarto, y dos tazas de segundos
Donde el joven anciano, se acurruca en una hoja, que le promete volverlo eterno si empieza a reconocerse transitorio
Rompiéndose cada neurona para conjuntar una idea, que lo impulse por encima de su entorno
Entorno que hace rato dejó de ser cualitativo, para pornele una ráfaga de números como aura
El peso que lo atrae es el de una billetera, y su atmósfera es la falsedad que trae la apariencia
El viento transmite el rumor, presente en la mesa de un consenso que juzga al que está ausente
La lluvia es la frustración de una cadena de seres vivos, que no saben lo que el cree como humanidad
Oh, sociedad de vividores, como te temo y admiro
Siempre abajo de todos los que caminan indiferentes, pero con la ambición más pobre al encarnar un mal concepto de riqueza
Tu cara sucia es como la boca del intolerante, tu calzado es la pureza de un monje
Luz de austeridad, que cuando te toca el sol reflejas la oscuridad de un hombre que no te ve
Incluso yo te ignoro, y quisiera que no fuera así, porque la codicia me llevaría a un mundo infinito
No tener lo que quiero, querer lo que no necesito, y necesitar lo que cada día gasto
Esa felicidad, que lamento no describir, tal vez porque no existe
Tal vez porque no me da tiempo de sentirla, tal vez porque cuando la siento me vuelvo inconsciente
Y se me olvida como aceptarme, como respetarme, y ni hablar de amarme
Por eso vivo la frontera de ser alguien y de ser un vividor, algunos se atreven a llamarlos indigentes
Pero soy muy sobrio para tomar todos los días, y muy ebrio para no hacerlo y afrontar una realidad que cansa
Pero soy muy valiente para seguir una existencia digna y muy cobarde para que esa existencia sea considerada como vida
Y así vivimos los que estamos en el limbo, formando recuerdos que se deforman cada día
Soñando con la libertad del campo, mientras nos levantamos para ahorrar por una casa llena de lujos
Soñando con la confianza de un amigo, mientras nos juntamos con un grupo de rostros desconocidos
Pero mi riqueza crece, cuando le hago culto al insomnio
El tacto del corazón me golpea, exije trazar lágrimas, y colorear demonios
El enigma me hacer descartar dogmas, y darle la razón al instinto
El razonamiento me desgasta, hasta que me hidrate hasta saciarme y regalarles paz, con lo que el alma comunica...
Donde el joven anciano, se acurruca en una hoja, que le promete volverlo eterno si empieza a reconocerse transitorio
Rompiéndose cada neurona para conjuntar una idea, que lo impulse por encima de su entorno
Entorno que hace rato dejó de ser cualitativo, para pornele una ráfaga de números como aura
El peso que lo atrae es el de una billetera, y su atmósfera es la falsedad que trae la apariencia
El viento transmite el rumor, presente en la mesa de un consenso que juzga al que está ausente
La lluvia es la frustración de una cadena de seres vivos, que no saben lo que el cree como humanidad
Oh, sociedad de vividores, como te temo y admiro
Siempre abajo de todos los que caminan indiferentes, pero con la ambición más pobre al encarnar un mal concepto de riqueza
Tu cara sucia es como la boca del intolerante, tu calzado es la pureza de un monje
Luz de austeridad, que cuando te toca el sol reflejas la oscuridad de un hombre que no te ve
Incluso yo te ignoro, y quisiera que no fuera así, porque la codicia me llevaría a un mundo infinito
No tener lo que quiero, querer lo que no necesito, y necesitar lo que cada día gasto
Esa felicidad, que lamento no describir, tal vez porque no existe
Tal vez porque no me da tiempo de sentirla, tal vez porque cuando la siento me vuelvo inconsciente
Y se me olvida como aceptarme, como respetarme, y ni hablar de amarme
Por eso vivo la frontera de ser alguien y de ser un vividor, algunos se atreven a llamarlos indigentes
Pero soy muy sobrio para tomar todos los días, y muy ebrio para no hacerlo y afrontar una realidad que cansa
Pero soy muy valiente para seguir una existencia digna y muy cobarde para que esa existencia sea considerada como vida
Y así vivimos los que estamos en el limbo, formando recuerdos que se deforman cada día
Soñando con la libertad del campo, mientras nos levantamos para ahorrar por una casa llena de lujos
Soñando con la confianza de un amigo, mientras nos juntamos con un grupo de rostros desconocidos
Pero mi riqueza crece, cuando le hago culto al insomnio
El tacto del corazón me golpea, exije trazar lágrimas, y colorear demonios
El enigma me hacer descartar dogmas, y darle la razón al instinto
El razonamiento me desgasta, hasta que me hidrate hasta saciarme y regalarles paz, con lo que el alma comunica...