Oasis

Armando Gómez

Poeta recién llegado
Ritmo tras ritmo, ciclo de compensación
En la existencia de normas abstractas, los burocráticos pensamientos toscos que inyectan temblorina
A ultranza del dolor, se acumulan verdades
Donde el exceso de amor, elabora el esquema de prioridad

No tengo carpa, mi circo es al aire libre
Equilibrista verbal, que contorciona en la línea entre el grafito y sus cenizas
Carbón ideal del barco gigante, que naufraga por malos cálculos
Hasta llegar a la isla desierta, donde el arte se baña en su laguna
Espejismo.

Invernar es irracional, desarma el inventario, pero libera
Meditando con ese animal, instituto del instinto que desquiciadamente piensa en la plenitud
Escala la orbita del ser, y cae sonriente, después de abrir la pensión de gritos
Llave mágica, salvaje, irreal, pero sin fantasía, donde los traumas, trasmutan en sensibilidades
Y transmiten...

Presiono mis arterias para cruzar este límite, solo la ansiedad relaja mi conciencia
Daño la estabilidad que construí, y los escombros son piezas de lego que me divierten
El monje de la profundidad no es más que un monaguillo en la superficie
Pero el más docto en la banalidad, será el campanero de su propio ahogo

Nunca fui un caballero, mi nobleza es una lanza que no se puede cargar, y rompí mi armadura
Futuro triste de pordiosero, con pies cobardes, pero con alma ruda
Solo los que bailan entre colores, conocen la oscuridad
Solo los que encuentran el infinito en la oscuridad, aprecian los colores

Caminantes sedentarios diambulan en aquel bulevar de sueños rotos
Donde las versiones son diversas, pero con la igualdad que provoca el rencor hacia la constancia
Constancia: palabra dulce que sabe amarga
 
Ritmo tras ritmo, ciclo de compensación
En la existencia de normas abstractas, los burocráticos pensamientos toscos que inyectan temblorina
A ultranza del dolor, se acumulan verdades
Donde el exceso de amor, elabora el esquema de prioridad

No tengo carpa, mi circo es al aire libre
Equilibrista verbal, que contorciona en la línea entre el grafito y sus cenizas
Carbón ideal del barco gigante, que naufraga por malos cálculos
Hasta llegar a la isla desierta, donde el arte se baña en su laguna
Espejismo.

Invernar es irracional, desarma el inventario, pero libera
Meditando con ese animal, instituto del instinto que desquiciadamente piensa en la plenitud
Escala la orbita del ser, y cae sonriente, después de abrir la pensión de gritos
Llave mágica, salvaje, irreal, pero sin fantasía, donde los traumas, trasmutan en sensibilidades
Y transmiten...

Presiono mis arterias para cruzar este límite, solo la ansiedad relaja mi conciencia
Daño la estabilidad que construí, y los escombros son piezas de lego que me divierten
El monje de la profundidad no es más que un monaguillo en la superficie
Pero el más docto en la banalidad, será el campanero de su propio ahogo

Nunca fui un caballero, mi nobleza es una lanza que no se puede cargar, y rompí mi armadura
Futuro triste de pordiosero, con pies cobardes, pero con alma ruda
Solo los que bailan entre colores, conocen la oscuridad
Solo los que encuentran el infinito en la oscuridad, aprecian los colores

Caminantes sedentarios diambulan en aquel bulevar de sueños rotos
Donde las versiones son diversas, pero con la igualdad que provoca el rencor hacia la constancia
Constancia: palabra dulce que sabe amarga


Constancia: palabra dulce que sabe amarga
Palabra tan necesaria, grata lectura. Saludos Armando Gómez
 

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