Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Obediente.
De esa manera luces desde que eres de madera,
dejas de tener la suave piel y el duro corazón,
para convertirte en mi marioneta anti rayón.
Somos uno, muevo tu mano y tú la mía,
y viceversa, y corremos, yo con mis dedos,
como solía hacerlo entre tus cabellos,
y tú, con tus piecitos débiles,
con tu rabo acabado y duro.
Tomas cerveza y no importa que se riegue el trago,
Porque estas lacada de miel brillante,
buen reemplazo para tus ojos wengue profundos.
Y sin tus dos perlas que codifican imágenes,
no me controlas, no me pones nervioso,
y puedo meterte en el cajón cuando se me apetezca,
quitarte la ropa, ponerte otra más ridícula y lijarte.
De esa manera luces desde que eres de madera,
dejas de tener la suave piel y el duro corazón,
para convertirte en mi marioneta anti rayón.
Somos uno, muevo tu mano y tú la mía,
y viceversa, y corremos, yo con mis dedos,
como solía hacerlo entre tus cabellos,
y tú, con tus piecitos débiles,
con tu rabo acabado y duro.
Tomas cerveza y no importa que se riegue el trago,
Porque estas lacada de miel brillante,
buen reemplazo para tus ojos wengue profundos.
Y sin tus dos perlas que codifican imágenes,
no me controlas, no me pones nervioso,
y puedo meterte en el cajón cuando se me apetezca,
quitarte la ropa, ponerte otra más ridícula y lijarte.
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