El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Me han apuntado a gimnasia porque dicen que estoy gorda,
que no quepo en los aviones pero es que a mí no me importa.
Que si peso los doscientos mis atracones me cuesta,
aunque haga con cortinas la ropa que llevo puesta.
Papá sólo tiene ojos para mis cuatro hermanitas,
lo que yo llegaría a hacer por ser su niña bonita.
Tan gorda y tan invisible, se avergüenza de tenerme,
mientras vivan mis hermanas sé que no podrá quererme.
Pero hoy es el gran día en que todo va a cambiar,
me las llevo de excursión, ya no las vas a ver mas.
En un acto de esperanza busco amor en su mirada,
él sólo acierta a decirme que no me ponga morada.
Y vaya que si me pongo, a ellas las dejo mirar,
para que voy a invitarlas si no les va a aprovechar.
Subimos hasta la cima de un monte de pino blanco
y voy lanzando una a una hermanas por el barranco.
Llego a casa destrozada diciendo que se han perdido,
sus lamentos no resarcen el dolor que he padecido.
Y yo me siento a esperar noticias desagradables,
aparecerán los cuerpos pero nunca el responsable.
Al saberlo se suicida seccionándose la aorta,
parece ser que olvidó que le quedaba la gorda.
Yo me voy a poner las botas cuando el forense se vaya
de croquetas con torreznos y de patatas asadas.
que no quepo en los aviones pero es que a mí no me importa.
Que si peso los doscientos mis atracones me cuesta,
aunque haga con cortinas la ropa que llevo puesta.
Papá sólo tiene ojos para mis cuatro hermanitas,
lo que yo llegaría a hacer por ser su niña bonita.
Tan gorda y tan invisible, se avergüenza de tenerme,
mientras vivan mis hermanas sé que no podrá quererme.
Pero hoy es el gran día en que todo va a cambiar,
me las llevo de excursión, ya no las vas a ver mas.
En un acto de esperanza busco amor en su mirada,
él sólo acierta a decirme que no me ponga morada.
Y vaya que si me pongo, a ellas las dejo mirar,
para que voy a invitarlas si no les va a aprovechar.
Subimos hasta la cima de un monte de pino blanco
y voy lanzando una a una hermanas por el barranco.
Llego a casa destrozada diciendo que se han perdido,
sus lamentos no resarcen el dolor que he padecido.
Y yo me siento a esperar noticias desagradables,
aparecerán los cuerpos pero nunca el responsable.
Al saberlo se suicida seccionándose la aorta,
parece ser que olvidó que le quedaba la gorda.
Yo me voy a poner las botas cuando el forense se vaya
de croquetas con torreznos y de patatas asadas.