Jeremy Diaz
Poeta recién llegado
Eres esa obra maestra que un artista soñó toda su vida, no un rato, no un capricho, sino años, décadas, siglos pensando cada trazo antes de tocar el lienzo.
Cuando por fin tomó el pincel, tembló: la imagen que tenía de ti en la cabeza era tan perfecta que parecía imposible pintarla.
Pero Él se atrevió.
Y te creó.
Tú no eres un boceto rápido, eres el resultado de mil pensamientos, de noches sin dormir, de colores mezclados una y otra vez hasta dar con el tono exacto de tu piel, de tus ojos, de tu risa.
Quien te mira de verdad no ve solo belleza:
ve tiempo,
ve dedicación,
ve que no fuiste un instante,
sino una vida entera hecha mujer.
Y yo, aquí,
solo puedo decir que eres una obra de arte
que ni siquiera en este universo podrán hacer otra como tú.
J. Salomón
Cuando por fin tomó el pincel, tembló: la imagen que tenía de ti en la cabeza era tan perfecta que parecía imposible pintarla.
Pero Él se atrevió.
Y te creó.
Tú no eres un boceto rápido, eres el resultado de mil pensamientos, de noches sin dormir, de colores mezclados una y otra vez hasta dar con el tono exacto de tu piel, de tus ojos, de tu risa.
Quien te mira de verdad no ve solo belleza:
ve tiempo,
ve dedicación,
ve que no fuiste un instante,
sino una vida entera hecha mujer.
Y yo, aquí,
solo puedo decir que eres una obra de arte
que ni siquiera en este universo podrán hacer otra como tú.
J. Salomón