Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Flujo sanguíneo,
congelado por la razón,
ambientado por la insanidad,
de ideas perdidas... olvidadas,
entre espejos rotos,
Caricias al cancerbero,
que resguarda las puertas infernales,
siendo solo un pobre cachorro,
si comparamos tus mordidas,
Entrelazando los anillos,
que son rasgos de grandeza,
ocultando entre ellos,
la verdad absoluta del círculo,
sin que entiendas más nada...
¡Idiota te llamo!
¡Idiota eres!
¡No lo podrás ocultar jamás!
¡Torcidas ironías!
¡que tengo preparadas para vos!
Confundidas espinas,
que no desgarran la piel,
pues su punta débil,
bien sabes de ello ¿no?
Altar de pasiones quebradas,
por el llanto de una sirena,
con la ambición del avaro,
y al tiempo confundiendo los cismas,
Parábolas perdidas,
entre palabras atoradas,
con la gratitud del pobre,
atesoradas como Biblia por tu alma,
¿Que no comprendes nada?
Caricias dejadas,
entre las lápidas de los difuntos,
aquellos recordados solo...
en un momento de éxtasis taciturno,
con magnos epitafios,
con sonrisas huecas...
Esquirlas comprometidas,
en las venas inmortales,
que se hunden más y más en el abismo,
donde el hueco debía llenar un corazón...
¡Blasfemo, indomable!
¡Llámame como desees!
que al cabo soy tu Rey...
dueño y señor de tus ideas,
aunque dudes de mi luz,
aunque dudes de ti...
Respiras el fango,
de la inmadurez,
conforme los senderos se bifurcan,
acusándote de falso adorador,
Esfinge sublime,
que levanta vuelo,
entre noches perdidas,
entre días arcaicos,
que no alcanzan a perdonar,
las impurezas impuestas,
por hombre cabal...
Con rabia desisto,
a volverme mortal,
entre un juego de cuerdas,
que el maestro marionetero,
ha olvidado encerrando la llave,
Atiborrándose de gracia,
oculta tras eufemismos absurdos,
con la serenidad de saber... nada...
recortando cartucho,
con la bala que destino tiene,
en la poca materia gris que posees...
Olvida... olvida mi nombre,
que no sea te cause pesadillas,
siendo la hoz demasiado brillante,
el hacha demasiado pesada...
Con los coros celestes,
agitando las olas,
querubines preciosos,
con el rostro desfigurado,
en danza macabra... alas rotas,
Arpas perdidas y desafinadas,
con la orbe gris... con la orbe azul,
festejando su inmadurez,
entre ramas... de verde olivo...
La paz de ceremonias muertas,
que no son razón justificable,
para la Ópera escrita en su nombre,
con esas bailarinas raquíticas,
Cegadas por el hambre,
Cubiertas de moho sexual...
¡putas todas ellas!
Difunto carisma,
entregado en el escenario,
con las piernas rotas,
con los ojos vacíos en sus cuencas,
coleccionados en un collar...
¿Para que necesitan ojos?
si la parafernalia es magnífica,
si el pandemónium levantado ruge,
con miles de sombras, con gritos,
con deseos desesperados...
¡Que venga el payaso!
¡Que venga el bufón!
entre caracoleos ridículos,
piruetas inhumanas,
descubran su verdad....
Cortándole la cabeza,
eso si seria un chiste...
eso si seria gracioso,
perderla limpiamente,
sin saber que ninguna vez la usó,
En el circo de los fenómenos,
El León es el Rey...
O ¿acaso Oz se olvido de darle valor?
¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja!
Risa histérica,
encerrada entre colmillos,
con la mirada fija,
con ojos de serpiente,
párpados hinchados,
de tanto llorar.... de burla... de saña,
En el trono de huesos,
con cráneos como copas,
que refresque la garganta,
con la savia de sus entrepiernas,
con la humedad de tus labios...
En miscelánea bitácora,
recortando uno a uno los recuerdos,
para pegarlos entre los deseos,
aquellos que quedaron demasiado lejos...
¡Dancen, canten.... diviértanse!
que lo mío es solo admirarlos,
como ovejas cobardes,
perdidas sin su pastor,
con el ego impuesto,
para ocultar su pequeñez,
Escenario ardiente,
con los colores rojos y rosas,
pasión y amor...
Desnudos cuerpos...
Que se podrirán a la luz de mis pupilas,
Como radiografía del alma...
Miserable y pequeña,
alma humana corrupta,
y solo aquellos valerosos,
sucumban ante si mismos,
despertando al Grifo,
alabando a Zeus...
Vestidos volados,
sonatas de tres cuartos,
con la idea vespertina,
de una comida frugal,
con la manzana prohibida,
que termine en orgía...
¿Beberás conmigo?
Yo el vino y tú el pus de tus heridas,
Yo tu sangre y tú el lodo...
¿No es manera hermosa de terminar mi recital?
Con mi pie en tu cara,
con mi desprecio en tu alma,
escupiendo una a una tus mentiras,
para clavarte la estaca...
no en el corazón... demasiado rápido...
En cada uno de tus miembros,
Y ahora...
¡Dejen caer el telón!
¡Mi obra ha terminado!
¡Locura... éxtasis!
¡Aplausos! ¡Aplausos!
Que yo soy de vos....
Como el teatro y la tragedia,
Como el amor y el odio...
Así.... termina mi obra,
Con tus entrañas regadas,
Con tus ojos en mi collar,
Y tú alma entre llamas...
Y...
¿Si lo olvidas? Os diré...
¡Tú nombre jamás fue!
¡Tú esencia solo mi capricho!
¡He dicho ahora todo!
¡Telón abajo ya!
¡Aplausos! ¡Aplausos!
¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja!
L.V.
congelado por la razón,
ambientado por la insanidad,
de ideas perdidas... olvidadas,
entre espejos rotos,
Caricias al cancerbero,
que resguarda las puertas infernales,
siendo solo un pobre cachorro,
si comparamos tus mordidas,
Entrelazando los anillos,
que son rasgos de grandeza,
ocultando entre ellos,
la verdad absoluta del círculo,
sin que entiendas más nada...
¡Idiota te llamo!
¡Idiota eres!
¡No lo podrás ocultar jamás!
¡Torcidas ironías!
¡que tengo preparadas para vos!
Confundidas espinas,
que no desgarran la piel,
pues su punta débil,
bien sabes de ello ¿no?
Altar de pasiones quebradas,
por el llanto de una sirena,
con la ambición del avaro,
y al tiempo confundiendo los cismas,
Parábolas perdidas,
entre palabras atoradas,
con la gratitud del pobre,
atesoradas como Biblia por tu alma,
¿Que no comprendes nada?
Caricias dejadas,
entre las lápidas de los difuntos,
aquellos recordados solo...
en un momento de éxtasis taciturno,
con magnos epitafios,
con sonrisas huecas...
Esquirlas comprometidas,
en las venas inmortales,
que se hunden más y más en el abismo,
donde el hueco debía llenar un corazón...
¡Blasfemo, indomable!
¡Llámame como desees!
que al cabo soy tu Rey...
dueño y señor de tus ideas,
aunque dudes de mi luz,
aunque dudes de ti...
Respiras el fango,
de la inmadurez,
conforme los senderos se bifurcan,
acusándote de falso adorador,
Esfinge sublime,
que levanta vuelo,
entre noches perdidas,
entre días arcaicos,
que no alcanzan a perdonar,
las impurezas impuestas,
por hombre cabal...
Con rabia desisto,
a volverme mortal,
entre un juego de cuerdas,
que el maestro marionetero,
ha olvidado encerrando la llave,
Atiborrándose de gracia,
oculta tras eufemismos absurdos,
con la serenidad de saber... nada...
recortando cartucho,
con la bala que destino tiene,
en la poca materia gris que posees...
Olvida... olvida mi nombre,
que no sea te cause pesadillas,
siendo la hoz demasiado brillante,
el hacha demasiado pesada...
Con los coros celestes,
agitando las olas,
querubines preciosos,
con el rostro desfigurado,
en danza macabra... alas rotas,
Arpas perdidas y desafinadas,
con la orbe gris... con la orbe azul,
festejando su inmadurez,
entre ramas... de verde olivo...
La paz de ceremonias muertas,
que no son razón justificable,
para la Ópera escrita en su nombre,
con esas bailarinas raquíticas,
Cegadas por el hambre,
Cubiertas de moho sexual...
¡putas todas ellas!
Difunto carisma,
entregado en el escenario,
con las piernas rotas,
con los ojos vacíos en sus cuencas,
coleccionados en un collar...
¿Para que necesitan ojos?
si la parafernalia es magnífica,
si el pandemónium levantado ruge,
con miles de sombras, con gritos,
con deseos desesperados...
¡Que venga el payaso!
¡Que venga el bufón!
entre caracoleos ridículos,
piruetas inhumanas,
descubran su verdad....
Cortándole la cabeza,
eso si seria un chiste...
eso si seria gracioso,
perderla limpiamente,
sin saber que ninguna vez la usó,
En el circo de los fenómenos,
El León es el Rey...
O ¿acaso Oz se olvido de darle valor?
¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja!
Risa histérica,
encerrada entre colmillos,
con la mirada fija,
con ojos de serpiente,
párpados hinchados,
de tanto llorar.... de burla... de saña,
En el trono de huesos,
con cráneos como copas,
que refresque la garganta,
con la savia de sus entrepiernas,
con la humedad de tus labios...
En miscelánea bitácora,
recortando uno a uno los recuerdos,
para pegarlos entre los deseos,
aquellos que quedaron demasiado lejos...
¡Dancen, canten.... diviértanse!
que lo mío es solo admirarlos,
como ovejas cobardes,
perdidas sin su pastor,
con el ego impuesto,
para ocultar su pequeñez,
Escenario ardiente,
con los colores rojos y rosas,
pasión y amor...
Desnudos cuerpos...
Que se podrirán a la luz de mis pupilas,
Como radiografía del alma...
Miserable y pequeña,
alma humana corrupta,
y solo aquellos valerosos,
sucumban ante si mismos,
despertando al Grifo,
alabando a Zeus...
Vestidos volados,
sonatas de tres cuartos,
con la idea vespertina,
de una comida frugal,
con la manzana prohibida,
que termine en orgía...
¿Beberás conmigo?
Yo el vino y tú el pus de tus heridas,
Yo tu sangre y tú el lodo...
¿No es manera hermosa de terminar mi recital?
Con mi pie en tu cara,
con mi desprecio en tu alma,
escupiendo una a una tus mentiras,
para clavarte la estaca...
no en el corazón... demasiado rápido...
En cada uno de tus miembros,
Y ahora...
¡Dejen caer el telón!
¡Mi obra ha terminado!
¡Locura... éxtasis!
¡Aplausos! ¡Aplausos!
Que yo soy de vos....
Como el teatro y la tragedia,
Como el amor y el odio...
Así.... termina mi obra,
Con tus entrañas regadas,
Con tus ojos en mi collar,
Y tú alma entre llamas...
Y...
¿Si lo olvidas? Os diré...
¡Tú nombre jamás fue!
¡Tú esencia solo mi capricho!
¡He dicho ahora todo!
¡Telón abajo ya!
¡Aplausos! ¡Aplausos!
¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja!
L.V.
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