danie
solo un pensamiento...
Hay quienes dicen que para ser un buen poeta
primero hay que leer las obras de:
Neruda
José Martí
Hikmet
Alberti
Benedetti
Borges
Shelley
Black
Miguel cervantes
Nicanor Parra
Rimbaud
Racine
Valéry
Eluard
Pound
Keats
Gautier
Mallarmé
Eliot
Bretch
Celine
Victor hugo
Yeats
Dante
Huidobro
Bécquer
Machado
Unamuno
Zorrilla
Baudelaire
Rubén Darío
Pessoa
Nervo
García Lorca
Shakespeare…
Y la lista sigue con una eternidad de más de cincuenta páginas.
Seguramente tienen razón
pero a mí me resulta imposible leer a todos esos autores en esta
o en otras vidas “tendría que seguir leyendo
cuando este en compañía de los gusanos,
bajo tierra ”.
Por lo cual me conformo
con tomar prestado pequeños pedazos de las obras de arte de los:
desahuciados
locos
suicidas
ateos
marginados
enfermos
paralíticos
borrachos
drogadictos
prostitutas
vagabundos
mendigos
huérfanos
feos
obesos
putos
exiliados…
y también los ratitos de la vida de:
las chicas de la limpieza de una mansión elegante
que trabajan por un sueldo miserable y por las sobras de comida que deja el patrón.
Los carniceros con los nudillos entumecidos por tanto chupar frío.
Las mujeres que limpian pescado
12 horas diarias en los depósitos de las empresas multinacionales.
Los choferes de los taxis que pegan el culo en el asiento
y no lo pueden despegar ni para comer,
y ni hablar de las veces que bajaron del auto con los pantalones meados
porque no pudieron llegar al baño.
Los albañiles que se les borraron las huellas digitales
por tanto trabajar con la cal y el cemento,
y ni hablar de los que se cayeron de algún andamio y quedaron lisiados
sin que les paguen un mango.
Los que andan caminando desde las cinco de la mañana
con el clasificado bajo el brazo hasta romper los zapatos
buscando un empleo.
Las cajeras de los supermercados que les pusieron pañales
para que no dejen la registradora ni un minuto.
Los pasantes de medicina que hacen infinitas guardias
en los hospitales sin cobrar un sope.
Los bomberos voluntarios que siempre arriesgan sus vidas
y a ti, cabrón, te rescataron tu mimado gatito del árbol.
Los chicos de la calle que hacen malabares frente al semáforo,
y ni hablar cuando llegan a sus casas sin un puto mango,
porque ahí si se la ven negra, ya que terminan cagándolos a palos.
Las madres que no quisieron abortar a su niño por no tener un marido ni un trabajo.
Las que abortaron porque no les quedó otra, porque las obligaron,
y viven el resto de sus vidas con esa pérdida en el alma.
Todas esas mujeres que no son de este país,
y están confinadas en algún depósito
a coser en una máquina día y noche.
Así con todos esos pedazos/ratitos
me la paso
zurciendo, abortando, criando, haciendo malabares,
rescatando, auxiliando, registrando, buscando, construyendo,
trasladando, destripando, cortando, limpiando…
hasta hacer un collage gratuito de los más bajos instintos
mezclado
con algún garabato mío
en la noche, cuando estoy echado en calzoncillo
sobre el sillón, bebiendo cerveza.
Cuando no puedes aspirar a ser un letrado y distinguido poeta,
simplemente
te conformas con esto.
Y creo que no soy el único que piensa así.
Es posible que por eso en las exposiciones artísticas
haya tantos garabatos rotulados como obras de arte.
6/9/17
primero hay que leer las obras de:
Neruda
José Martí
Hikmet
Alberti
Benedetti
Borges
Shelley
Black
Miguel cervantes
Nicanor Parra
Rimbaud
Racine
Valéry
Eluard
Pound
Keats
Gautier
Mallarmé
Eliot
Bretch
Celine
Victor hugo
Yeats
Dante
Huidobro
Bécquer
Machado
Unamuno
Zorrilla
Baudelaire
Rubén Darío
Pessoa
Nervo
García Lorca
Shakespeare…
Y la lista sigue con una eternidad de más de cincuenta páginas.
Seguramente tienen razón
pero a mí me resulta imposible leer a todos esos autores en esta
o en otras vidas “tendría que seguir leyendo
cuando este en compañía de los gusanos,
bajo tierra ”.
Por lo cual me conformo
con tomar prestado pequeños pedazos de las obras de arte de los:
desahuciados
locos
suicidas
ateos
marginados
enfermos
paralíticos
borrachos
drogadictos
prostitutas
vagabundos
mendigos
huérfanos
feos
obesos
putos
exiliados…
y también los ratitos de la vida de:
las chicas de la limpieza de una mansión elegante
que trabajan por un sueldo miserable y por las sobras de comida que deja el patrón.
Los carniceros con los nudillos entumecidos por tanto chupar frío.
Las mujeres que limpian pescado
12 horas diarias en los depósitos de las empresas multinacionales.
Los choferes de los taxis que pegan el culo en el asiento
y no lo pueden despegar ni para comer,
y ni hablar de las veces que bajaron del auto con los pantalones meados
porque no pudieron llegar al baño.
Los albañiles que se les borraron las huellas digitales
por tanto trabajar con la cal y el cemento,
y ni hablar de los que se cayeron de algún andamio y quedaron lisiados
sin que les paguen un mango.
Los que andan caminando desde las cinco de la mañana
con el clasificado bajo el brazo hasta romper los zapatos
buscando un empleo.
Las cajeras de los supermercados que les pusieron pañales
para que no dejen la registradora ni un minuto.
Los pasantes de medicina que hacen infinitas guardias
en los hospitales sin cobrar un sope.
Los bomberos voluntarios que siempre arriesgan sus vidas
y a ti, cabrón, te rescataron tu mimado gatito del árbol.
Los chicos de la calle que hacen malabares frente al semáforo,
y ni hablar cuando llegan a sus casas sin un puto mango,
porque ahí si se la ven negra, ya que terminan cagándolos a palos.
Las madres que no quisieron abortar a su niño por no tener un marido ni un trabajo.
Las que abortaron porque no les quedó otra, porque las obligaron,
y viven el resto de sus vidas con esa pérdida en el alma.
Todas esas mujeres que no son de este país,
y están confinadas en algún depósito
a coser en una máquina día y noche.
Así con todos esos pedazos/ratitos
me la paso
zurciendo, abortando, criando, haciendo malabares,
rescatando, auxiliando, registrando, buscando, construyendo,
trasladando, destripando, cortando, limpiando…
hasta hacer un collage gratuito de los más bajos instintos
mezclado
con algún garabato mío
en la noche, cuando estoy echado en calzoncillo
sobre el sillón, bebiendo cerveza.
Cuando no puedes aspirar a ser un letrado y distinguido poeta,
simplemente
te conformas con esto.
Y creo que no soy el único que piensa así.
Es posible que por eso en las exposiciones artísticas
haya tantos garabatos rotulados como obras de arte.
6/9/17
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