kris
Poeta recién llegado
Obscuridad obscena me posee
Entre las frías cadenas de esta cárcel.
Luchar es inerte a mis quejidos
Que pululan errantes mi mustia sangre.
Dragones de hormigón me retienen
Con mis huesos de bambú fundidos
Entre las negras plumas exánimes
De sus palpitantes fríos ojos.
Trémulas luces incandescentes
Avivan el fuego de mis candiles,
Pedazos de mi alma infecta
Rasgan la tela del cielo en la noche,
Me recuerda el olor de la impureza
Que emana del huerto de su cuerpo,
Piernas abiertas al mundo de la noche,
Sucios gemidos con el amanecer.
Al fondo del lago cuchillas arrojaste
Para que mi carne se cortase
Al dormitar en sus aguas turbias
Cuando los buitres del cielo me abandonan.
El olor anaranjado de su piel
En tristes imágenes me asola,
Los barrotes de nube arrancan
Lo poco de humano que me queda.
Tumbas de acero me esperan en su cuerpo.
Hay cuervos que arrancan mis sucios dedos
De las curvas que rodean su castillo
De bloques de sangre de vírgenes.
Entre las frías cadenas de esta cárcel.
Luchar es inerte a mis quejidos
Que pululan errantes mi mustia sangre.
Dragones de hormigón me retienen
Con mis huesos de bambú fundidos
Entre las negras plumas exánimes
De sus palpitantes fríos ojos.
Trémulas luces incandescentes
Avivan el fuego de mis candiles,
Pedazos de mi alma infecta
Rasgan la tela del cielo en la noche,
Me recuerda el olor de la impureza
Que emana del huerto de su cuerpo,
Piernas abiertas al mundo de la noche,
Sucios gemidos con el amanecer.
Al fondo del lago cuchillas arrojaste
Para que mi carne se cortase
Al dormitar en sus aguas turbias
Cuando los buitres del cielo me abandonan.
El olor anaranjado de su piel
En tristes imágenes me asola,
Los barrotes de nube arrancan
Lo poco de humano que me queda.
Tumbas de acero me esperan en su cuerpo.
Hay cuervos que arrancan mis sucios dedos
De las curvas que rodean su castillo
De bloques de sangre de vírgenes.