marquelo
Negrito villero
Todas las promesas del aire
son un dolor de plúmbea tarde.
En mi boca
hay un conflicto de frontera
y mi sombra camina coja
buscando un haz de luz rasgado de la hierba.
Tengo un dolor constante, nativo
que nace como todos los domingos
arrodillado
en las iglesias más gritonas
palideciéndo todos mis dientes
hacia una virilidad de humo.
He tomado todas las precauciones
para estirar la voz hasta la cima del aire
pero tengo un pecado en mi boca
que me arrastra
a dormir crucificado de silencios.
¡Qué dolor de recuerdo se arrastra
a esta cueva de sonidos
a esta lengua de corbata
que me exige verticalidad en las caídas!
Y el hueco duele más que la carne en movimiento.
Así me levanto
tratamdo de cumplir con el ritual de respirar
el primer aire de la mañana
barrer las hojas
que trataron de alcanzar admiración/
Tener la codicia para entrar en ese beso dibujado.
Dolor añejo en el primer saurio primitivo
de piel rasgada por una promesa también primitiva.
Dolor a las 11 de la noche
a las 3 de la madrugada
Dolor negro hecho café y espejo
Dolor almuerzo
Dolor charla
puro dolor en la risa
dolor viendo el vientre de estas letras
dolor en todo.
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