José Luis Remualdi
Poeta recién llegado
Cae la tarde.
Mejor dicho,
se recuesta la tarde,
como de vino,
ahíta de claridades
y menta de eucaliptos.
Se deshila granate
y dorado su abrigo
ataviando el follaje
plañidero de trinos
porque a tu desaire,
¡lo maté de olvido!
Ahora, en mis lares,
desde mi delito,
caen así las tardes.
Mueren cual castigo
adrede sangrantes
a los ojos míos.
Mas no voy a darme
culposo martirio
ni a ser pusilánime
porque ni cetrino
en mi espíritu arde
funerario cirio.
Vives, y lo sabes.
.
José Luis Remualdi Cavallero
Mejor dicho,
se recuesta la tarde,
como de vino,
ahíta de claridades
y menta de eucaliptos.
Se deshila granate
y dorado su abrigo
ataviando el follaje
plañidero de trinos
porque a tu desaire,
¡lo maté de olvido!
Ahora, en mis lares,
desde mi delito,
caen así las tardes.
Mueren cual castigo
adrede sangrantes
a los ojos míos.
Mas no voy a darme
culposo martirio
ni a ser pusilánime
porque ni cetrino
en mi espíritu arde
funerario cirio.
Vives, y lo sabes.
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José Luis Remualdi Cavallero