abcd
Poeta adicto al portal
Habitar alguno de los continentes de tu mano izquierda,
sembrar trigo y comer maíz,
alumbrarme con mares de carne,
mojarme en los desiertos donde ayer también morías sin mi.
Caminar horas por esos soles de uñas
y abrumado en sed sentarme a esperar la otra vida contigo.
Y aunque nunca encuentre paz
surcar por Marías es un Rocío en el alma.
Tal vez estoy roto por fuera.
Tal vez adentro soy tu ser hermoso.
Eso no importa, eso no quiebra el argumento
donde vos sos vos, y yo soy esto, aquello o lo otro.
Debo dejar que me uses, que me asfixies,
que devores todo astro de imaginación taciturna.
Solo así somos la película sorda para violadores mudos.
Hay días, en que siempre parece estar de noche,
hay noches en que suelo asesinarme por ver la luz de un nuevo día.
Me dueles. Siempre terminas por dolerme,
estés o no estés,
seas una hormiga o un vendaval de sonrisas.
Me dueles, y deseo que me duelas aún más.
Que brotes de mis nervios,
que yo tenga que explotar cada vez que te cruzas de ojos
y las piernas te bailen hacia atrás.
Hay una música que no nos deja solos,
cada vez que pienso en vos, en las formas de amarte sin poder tocarte,
vos pensás en mí, en las maneras de acercarte sin cercarme.
Algo quiebra el sueño de cualquier amistad,
ojala nunca quieras volver a llorar conmigo.
Somos tan pobres cuando nos miramos vencidos,
y tan hermosos, cuando nos quieren y seguimos perdidos.
Tal vez mañana,
tal vez en otro cuento me mires con los ojos espejados
y las sombras, y tus medias sean mías,
y tengamos que vestirnos para hablarnos desnudos.
Tal vez mañana, cuando ellos no existan,
cuando yo cambie mi disfraz invisible
y con dos o tres máscaras sea tangible a tu esperanza.
Habitar alguno de tus continentes
sembrar trigo y comer maíz,
alumbrarme con mares de carne,
mojarme en los desiertos donde ayer también morías sin mi.
Caminar horas por esos soles de uñas
y abrumado en sed sentarme a esperar la otra vida contigo.
Y aunque nunca encuentre paz
surcar por Marías es un Rocío en el alma.
Tal vez estoy roto por fuera.
Tal vez adentro soy tu ser hermoso.
Eso no importa, eso no quiebra el argumento
donde vos sos vos, y yo soy esto, aquello o lo otro.
Debo dejar que me uses, que me asfixies,
que devores todo astro de imaginación taciturna.
Solo así somos la película sorda para violadores mudos.
Hay días, en que siempre parece estar de noche,
hay noches en que suelo asesinarme por ver la luz de un nuevo día.
Me dueles. Siempre terminas por dolerme,
estés o no estés,
seas una hormiga o un vendaval de sonrisas.
Me dueles, y deseo que me duelas aún más.
Que brotes de mis nervios,
que yo tenga que explotar cada vez que te cruzas de ojos
y las piernas te bailen hacia atrás.
Hay una música que no nos deja solos,
cada vez que pienso en vos, en las formas de amarte sin poder tocarte,
vos pensás en mí, en las maneras de acercarte sin cercarme.
Algo quiebra el sueño de cualquier amistad,
ojala nunca quieras volver a llorar conmigo.
Somos tan pobres cuando nos miramos vencidos,
y tan hermosos, cuando nos quieren y seguimos perdidos.
Tal vez mañana,
tal vez en otro cuento me mires con los ojos espejados
y las sombras, y tus medias sean mías,
y tengamos que vestirnos para hablarnos desnudos.
Tal vez mañana, cuando ellos no existan,
cuando yo cambie mi disfraz invisible
y con dos o tres máscaras sea tangible a tu esperanza.
Habitar alguno de tus continentes