abcd
Poeta adicto al portal
Hay noches como las de ayer
donde a la cuarta taza de café
comprendo que es temprano para morir.
Luego dormir es una ofrenda sin percepción,
los párpados pesan, y el inconciente es un liviano tren,
una pluma con hilos de un terco yo.
Los aeropuertos mentales crean el amor real;
Las camas con alas solo apresan víctimas fantasmas, todo irreal.
Reconozco que el café, asi como cualquier droga me alivia,
me tienta, me escupe, sin la necesidad de escupirme,
lo siniestro, lo poco acertado que es darle un sentido
a los procesos hormonales.
Quisiera no pensar en un resto humano,
que ella sea un molusco y poder entonces digerirla,
ponerle dos o tres cucharadas de azúcar,
beberla,
y porque no confundirla con otra taza de café.
Odio focalizar el no sueño
en esta absurda incomodidad que es tu tristemente celebre ausencia.
Hay noches como las de ayer
donde el arte es nombrar nuestro silencio
escribiendo miedos al despertar sin pared...
donde a la cuarta taza de café
comprendo que es temprano para morir.
Luego dormir es una ofrenda sin percepción,
los párpados pesan, y el inconciente es un liviano tren,
una pluma con hilos de un terco yo.
Los aeropuertos mentales crean el amor real;
Las camas con alas solo apresan víctimas fantasmas, todo irreal.
Reconozco que el café, asi como cualquier droga me alivia,
me tienta, me escupe, sin la necesidad de escupirme,
lo siniestro, lo poco acertado que es darle un sentido
a los procesos hormonales.
Quisiera no pensar en un resto humano,
que ella sea un molusco y poder entonces digerirla,
ponerle dos o tres cucharadas de azúcar,
beberla,
y porque no confundirla con otra taza de café.
Odio focalizar el no sueño
en esta absurda incomodidad que es tu tristemente celebre ausencia.
Hay noches como las de ayer
donde el arte es nombrar nuestro silencio
escribiendo miedos al despertar sin pared...