abcd
Poeta adicto al portal
Tengo miedo, los rostros iluminan,
desidia, mis putas pierden sus enigmas,
esquizofrenia invertida,
hambre, y alguna forma no física de ambrosía.
Siento estar a veinte minutos de ser Dios.
Un frío intenso es cuerpo y viento,
y me separa de la oscura calma.
Una mente nebulosa demanda mi inhumana hospitalidad.
Salmos,
un credo irónico y ronco asfixia las paredes de mi garganta,
un adiós egoísta y promiscuo
que no llega a ser libre en estos labios tristes pero aún tibios.
Un recuerdo de ella, una puta más débil,
sus cabellos envolviéndome en felicidad,
con la voz del agua mudando piel,
con la dulce franqueza de la lujuria en la sien.
¡Hay huesos entre esas manos de turrón!
Tengo miedo, los cuerpos aprisionan,
recelo, celo, sortilegios perdidos.
Intuición cínica a disgregarme en pan
impresión léxica a sangrar por la herida
de un leso afecto no correspondido.
Tengo miedo de estar seducido
por un temprano abrazo mortuorio
pero extremadamente sincero.
Es inevitable,
la boca del titán invoca mar.
Ya estoy viendo el umbral
antes que a la cumbre,
y a menos de diecinueve segundos de volver a ser Dios.
desidia, mis putas pierden sus enigmas,
esquizofrenia invertida,
hambre, y alguna forma no física de ambrosía.
Siento estar a veinte minutos de ser Dios.
Un frío intenso es cuerpo y viento,
y me separa de la oscura calma.
Una mente nebulosa demanda mi inhumana hospitalidad.
Salmos,
un credo irónico y ronco asfixia las paredes de mi garganta,
un adiós egoísta y promiscuo
que no llega a ser libre en estos labios tristes pero aún tibios.
Un recuerdo de ella, una puta más débil,
sus cabellos envolviéndome en felicidad,
con la voz del agua mudando piel,
con la dulce franqueza de la lujuria en la sien.
¡Hay huesos entre esas manos de turrón!
Tengo miedo, los cuerpos aprisionan,
recelo, celo, sortilegios perdidos.
Intuición cínica a disgregarme en pan
impresión léxica a sangrar por la herida
de un leso afecto no correspondido.
Tengo miedo de estar seducido
por un temprano abrazo mortuorio
pero extremadamente sincero.
Es inevitable,
la boca del titán invoca mar.
Ya estoy viendo el umbral
antes que a la cumbre,
y a menos de diecinueve segundos de volver a ser Dios.